Emancipación europea (la muestra del cambio de paradigma y de tiempos)

Al final de la segunda guerra mundial existía un panorama de unidad y paz, la calma y la conciliación fueron siempre desde entonces la moneda de cambio entre los países (por lo menos eso es lo que pugnaban para justificar su existencia las naciones democrática occidentales frente al comunismo) claro que existieron bastantes roces y dificultades, algunas hasta de carácter bélico, sin embargo todo apuntaba hacia una perpetuidad unificadora que buscaba la seguridad global y quería mantener una forma de cooperación entre todos los países, una unidad humanitaria que diera origen a la verdadera autorrealización de nuestra especie para perdurar a través de la eternidad (claro que esta es una vertiente muy positivista y hasta publicista de estas ideas) y que mejor prueba de estos cambios y de la pacificación de la sociedad en la unión europea (o comunidad económica europea anteriormente) era la muestra máxima del como se podía aprender de los errores pasados para remediarlos, el continente iniciador de ambas guerras, y más aún el país más aguerrido en principios de siglo para colaborar o unirse con los demás (junto con el orgullo de éstos) de diluían en ideas para la pacificación y bienestar general, los tiempos venían cambiando, el epítome fue la unión a este club del Reino Unido, Alemania haciendo las pases con todos y todos reconociéndolo así, 1973 era el año.

Y en general se parece observar una forma mayor de unidad y de paz pugnada en el mundo por un progreso de la sociedad, a pesar de las diferencias bipolares que separaban dos mitades de nuestro planeta, por lo menos el bando occidental siempre auguraba para si mismo el triunfo de ese conflicto bélico frío, la razón se puede encontrar en la diferencia entre unidad, el bloque del pacto de varsovia parece notar cierta coacción a la fuerza en sus afanes imperialistas (hay que admitirlo al ver un poco de la política estalinista hasta el gobierno de Brezhnev, irónicamente a fines de los 70) y el bando de la OTAN buscaba unidad idealista, formas de control (de igual forma, no se puede asimilar por Vietnam y Cuba, que Estados Unidos fuese un santo) más dóciles y por lo menos un poco más libertarias y conciliativas, el modelo funcionaba, no solo por la fuerza de ese eje gigante que se alzó en 1945 en la parte norte de América, sino porque había voluntad, de crear un mundo así, más civilizado y consciente de sus propios errores pasados, volvemos al «abuelo del mundo» (una idea eurocéntrica pero para el caso ayuda) le había tomado dos guerras destructivas y varios tiranos derrocados para entender que el mejor camino era la cooperación. Pero algo cambió, la década de los 80 representó un sigma en la historia, no solo porque se avecinaba el inminente triunfo del capitalismo, sino porque esta razón dio suficiente fundamento para que la ambición individual y la barbarie consumista invadieran las aguas del mundo, se hablaba de abuso de la propiedad, de pérdidas de riquezas nacionales, de gobiernos débiles subyugados a sindicatos, de programas sociales inútiles y de una forma de gobernar que solo quitaba grandeza al país, y esto se veía más fuerte en los más desarrollados, «la dama de hierro» y el «presidente actor» conseguirían lo que el mismo Reagan pugnaría en sus campañas, «make America great again» cambiando esto por the world claro está, y comenzaron un proceso de neo – nacionalismo (el mismo que generó las dos guerras mundiales) para los tiempos modernos, el pivote del mundo cambiaba.

Hubo de alguna forma un intento de retorno, como un contragolpe de las democracias sociales unificadoras a lo largo de la década de los 90, se mantuvo esta tendencia en muchas partes del mundo y se trató de entablar un contagio generalizado, entre muchos problemas que no competen analizarlos ahora nuestra sociedad se fue desencantando con las instituciones por corrupción o mala imagen que proyectaron en algún momento, eso generó desconfianza, y no solo del gobierno (en cualquier parte del mundo, los años 2000 son muy recordados como el tiempo del desencanto, desilusión de un mundo unipolar amable y humano) lo cual generó aberturas para que en esta furia contenida todos buscaran culpar a todos, se necesitaba un pequeño toque, el canal, y el canal como, y esto es muy importante Goebbels (director de cultura y propaganda del partido nazi y del tercer reich en los 30 y 40) lo dijo, control de las masas y el chivo expiatorio, se usó un neo nacionalismo, los discursos de odio aumentaron, las segregaciones ignorantes apuntaban a una sociedad intolerante en varios frentes, ya no solo deseosa de superación individualista y ambición de los 80 (aunque en esta década hubieron marcados episodios de racismo y fanatismo) el problema es que ha escalado, a estadíos más grandes y poderosos, los mismos estados, y así es, el Brexit es una prueba de ello, así como lo fue el rompimiento de un tratado de cooperación Reino Unido y Alemania en el primer decenio del siglo XX, es irónico que el que haya pugnado por la separación ahora fuese Inglaterra (en sentido histórico, para nada en aspectos políticos, Reino Unido siempre a tenido esa alcurnia ideológica alta) en un mundo con ese tipo de actos solo nos queda esperar lo mejor y la recapacitación de los gobernantes, y de un despertar de nueva cuenta de la sociedad crítica (esto no es 1910, no quiero que se crea eso) podemos hacerlo y girar nuevamente nuestro curso, mover voces y hacer que las oigan los dirigentes, sino corresponden deponerlos, o podemos no hacer nada y esperar o seguir dando ánimos a la corriente, la decisión es nuestra y el tiempo corre.

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