Desabasto de medicamentos: El papel de las empresas

En conferencia de prensa correspondiente al día de ayer, jueves 16 de enero, el presidente Andrés Manuel López Obrador y el titular de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, Hugo López-Gatell, revelaron que durante 2019 el gobierno mexicano enfrentó problemas en el abasto de medicamentos para el sector salud debido a la resistencia presentada por algunas empresas encargadas, ya sea de producir o distribuir, medicinas para el tratamiento de padecimientos graves como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Esto con la finalidad de mantener los privilegios de los que habían gozado en el pasado, y de paso, perjudicar la imagen del actual gobierno ante la opinión pública, mientras se pone en peligro la vida de los pacientes, algunos de ellos menores de edad.

Mira completa la conferencia matutina del jueves 16 de enero aquí: https://bit.ly/2FXltVK

Medicamentos para el VIH, combinaciones desfasadas.

López-Gatell explicó de manera más amplia cómo algunos de los proveedores del gobierno federal habrían vendido medicamentos para el VIH que se habían inventado desde la década de 1980, y que se seguían distribuyendo a pesar de estar ya en desuso a nivel mundial. Este caso sirvió para que, como autoridades, pudieran darse cuenta de la manera en que se perturba intencionalmente el proceso que se sigue en las licitaciones públicas que el gobierno lleva a cabo para adquirir medicinas, de acuerdo con información de Sin Embargo (https://bit.ly/2uY5CEb).

Posteriormente, el funcionario ahondó en el esquema de tratamiento del VIH en México, el cual se define a través de una guía de manejo que, en el caso de las personas adultas, se compone de 38 medicamentos, a partir de los cuales se obtenían más de 750 combinaciones distintas que conformaban el tratamiento de los pacientes.

Conoce la Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas con VIH y las actualizaciones hechas a la misma en 2019: https://bit.ly/2v0HkcH

Pero a pesar de la existencia de una guía de manejo a nivel nacional, se comenzaron a detectar ciertos patrones en la distribución en territorio mexicano, y que no se daban combinaciones adecuadas en algunas partes del país. Algo no cuadraba…

«La combinación de medicamentos nos habla del enorme desorden para el uso de tratamiento del VIH porque son no adecuados. En muchos casos encontramos uso de medicamentos antiguos, encontramos el uso del primer medicamento contra el VIH que se inventó o se descubrió al inicio de los años 80. Es un medicamento que ya está en desuso a nivel mundial y en México se seguía utilizando«: Subsecretario Hugo López-Gatell

También denunció «presiones por parte de intermediarios de la industria farmacéutica» en la distribución de retrovirales. Estos intermediarios, al ser relativamente pocos, se descubrió que contaban con convenios de exclusividad firmados con distintos fabricantes de medicamentos, con los cuales posteriormente «ejercían presiones hacia los médicos que recetaban específicamente los medicamentos retrovirales». De igual manera, detectaron que las compras a nivel nacional no coincidían con las cantidades que eran solicitadas por cada entidad federativa. Todo esto los llevó a cambiar completamente la forma en que adquirían los retrovirales:

«En mayo modificamos por completo el esquema de tratamiento en el VIH. Primero definimos que queríamos los mejores medicamentos, los más efectivos, los más seguro; segundo, identificamos cuántas personas podrían tener este esquema ideal de medicamento y resulta que había muchísimos más de los que se estaban aprovechando»

En este nuevo esquema, se encomienda a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) los recursos enfocados a la compra de medicamentos considerados como los más idóneos, los llamados medicamentos de patente, sin dejar de tomar en cuenta a aquellos pacientes que por alguna condición particular, sus organismos no reciben bien los medicamentos antes mencionados, dando origen a nuevas combinaciones y combinaciones alternativas. Esperemos que esta vez sean de una mejor calidad, ojalá que así sea.

No es un caso aislado, el año pasado también se dio a conocer el chantaje por parte de la farmacéutica Pisa hacia el gobierno federal. La compañía, que mantiene el monopolio del metotrexato, fármaco requerido por el sector salud para el tratamiento de niños con cáncer, había inducido el desabasto del mismo como respuesta a la clausura de centrales pertenecientes a una de sus filiales por parte de las autoridades sanitarias.

En su momento, cuando trascendió que faltaba dicho medicamento en los hospitales públicos, los padres de los menores afectados respondieron de inmediato con protestas, y el gobierno de López Obrador fue criticado ante la impresión de que la política de austeridad republicana había impedido costear los tratamientos de infantes cuyas vidas dependían del suministro puntual de sus medicinas.

Ante este panorama, la indicación dada por López Obrador consistió en que, si unos cuantos acaparaban la distribución de medicinas, de tal manera de que no se pudieran obtener en el territorio nacional, se procediera a comprar los medicamentos requeridos en el extranjero.

«Incluso se tuvieron que comprar medicamentos en Francia y lo vamos a seguir haciendo si se necesita, y si no hay de que se pongan de acuerdo y no quieran vendernos como en el caso de medicinas para enfermos con VIH/sida o para niños enfermos de cáncer»: Presidente Andrés Manuel López Obrador

Aún así, darse cuenta de hasta dónde son capaces de llegar quienes ven a la salud como un negocio, no puede causar más que indignación e impotencia, que deben conducirnos después, hacia la reflexión. Conozcamos más sobre este caso.

Medicamento para el cáncer: Monopolio chantajista.

Respecto a la polémica con Pisa, Claudia Villegas describió detalladamente lo ocurrido en el reportaje especial La farmacéutica PISA detrás del desabasto de anticancerígenos, publicado en la revista Proceso.

«El desabasto de medicamentos para los niños con cáncer que detonó la penúltima semana de septiembre fue provocado por el incumplimiento de las normas sanitarias en las plantas de Laboratorios Pisa, que elaboran el fármaco metotrexato. Documentos de la Cofepris y de Hacienda, confirmados por fuentes cercanas al caso, indican que ese grupo farmacéutico trató de presionar al gobierno federal con su condición de proveedor principal para obtener facilidades indebidas a fin de reanudar su producción.» (Proceso 2239)

El problema comenzó cuando varios hospitales del sector salud, entre ellos el Hospital para el Niño Poblano, alertaron reacciones adversas en pacientes menores de edad que recibieron fármacos procedentes de los laboratorios de Pisa.

«La preocupación de las autoridades sanitarias aumentó cuando en Jalisco se denunciaron 52 casos de infección por la bacteria Leclercia adercarborxylata. Después se amplió a 62 pacientes el contagio vía el torrente sanguíneo por los paquetes de nutrición parental total que la central de mezclas SAFE vende a los hospitales del sector público, en este caso al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).»

La gente de la farmacéutica fue ante la Secretaría de Hacienda y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) con el fin de negociar para omitir las revisiones sanitarias, «acelerar procesos administrativos» y que así el metotrexato se pudiera distribuir con normalidad. En otras palabras, la empresa dijo al gobierno que no se metiera con ellos y nadie saldría lastimado. La sagrada libertad de mercado en acción.

Era de esperarse que ante semejante exhibición de descaro, un funcionario de Hacienda habría contestado a un ejecutivo de Pisa, a modo de metáfora, que «están reconociendo que vienen en sentido contrario, que chocaron con un poste, que golpearon a un policía y aun así nos piden intervenir; no creemos que así deban funcionar las cosas».

La Cofepris acudió a investigar, registrando irregularidades operativas y sanitarias en la producción de metotrexato, así como contaminación por bacterias en un lote de 17 mil ampolletas, con lo cual la compañía «enfrentó la clausura de su principal planta de oncológicos, así como inspecciones a 17 instalaciones de su filial SAFE, una central de mezclas que se ha convertido en el principal contratista del gobierno en este segmento«. Producto de dichas inspecciones, se clausuraron las centrales de SAFE con sede en la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Mérida, Tampico, Sinaloa y Toluca, mientras que las 10 restantes sí aprobaron. El 9 de mayo del año pasado, también se determinó suspender la línea de producción del metotrexato.

El desabasto era inminente, pero las faltas cometidas por la empresa no se podían pasar por alto. Difícil decisión.

«Con base en información del sector farmacéutico mundial y la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos sobre la escasez del principio activo con el cual se elabora el metotrexato –esencial para destruir células cancerosas, especialmente en la leucemia infantil–, directivos de varios laboratorios pugnaron ante las secretarías de Salud y Hacienda, además de la Cofepris, por recuperar las líneas de producción de Laboratorios Pisa, que controlan prácticamente la mitad del suministro del medicamento al sector público.»

Más adelante, intercedió a favor de la farmacéutica el oncólogo Alejandro Mohar, entonces titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE), quien solicitó a Cofepris «que recibiera a los directivos de la firma con sede en Jalisco para hablar sobre la suspensión de su planta». La reunión se logró, llevándose a cabo en mayo del año pasado, con los directivos de la compañía reconociendo sus faltas y comprometiéndose a subsanarlas, pero solicitando a su vez que el lote de ampolletas presuntamente infectadas fuera liberado y distribuido. Cofepris se limitó a contestar que no las habían incautado ellos.

Otra sugerencia formulada por Mohar fue que la Cofepris «otorgara un permiso para que la firma ULSA Tech maquilara el metotrexato» mientras Pisa se regularizaba. Hacienda rechazó la propuesta pues ULSA Tech aumentó cinco veces el precio del fármaco, pasando de 58 pesos por 50 miligramos, a 300 pesos por la misma cantidad.

Luego de la publicación del reportaje de Claudia Villegas en Proceso, quedaban claras las intenciones por parte de Mohar para ayudar a Pisa, por lo que presentó su renuncia el 29 de septiembre. Ponerse del lado de un monopolio le costó su cargo. Calificar a la compañía como tal no es exagerado, pues su supuesto competidor, el laboratorio Asofarma, no atendió a la convocatoria que le había extendido el gobierno federal para que presentara su catálogo de medicamentos, y respondieron que si el metotrexato era tan necesario, que «resolvieran los problemas con Laboratorios Pisa». Qué competidores tan considerados…

«Laboratorios Pisa es un monopolio de fabricación de tratamientos oncológicos metotrexato, vincristina, ciclofosfamida, doxorrubicina, efedrina, soluciones hiperosmolares y nutrientes parentales, además de suministrar insulina al gobierno federal. Es su principal proveedor.»

La autora también destacó que Pisa es socio comercial de la empresa Distribuidora Internacional de Medicamento y Equipo Médico (Dimesa), la cual señala, ya había sido vetada por el presidente López Obrador para la venta de medicamentos al sector salud.

¿Cómo terminó este amargo episodio?

Con el gobierno federal comprando el metotrexato a la compañía francesa Maylan y con la directora de Asuntos Regulatorios de Laboratorios Pisa, Maite Miñaur Bazterrica, declarando que para el 7 de octubre sus laboratorios ya estarían listos para recibir al personal de Cofepris que se encargaría de verificar que efectivamente se subsanara la línea de producción, y que para mediados del mismo mes estarían en condiciones de producir el metotrexato. Que digan lo que quieran, el daño ya está hecho.

La libre competencia brilló por su ausencia. Pura simulación, al servicio de intereses económicos que en el pasado se daban al amparo del poder. Porque monopolios como este no nacieron ayer, sino que se forjaron y se dejaron crecer en el periodo neoliberal, donde la educación, la salud y la vida en general fueron vistas por unos cuantos abusivos como simples mercancías. Pero no te puedes quejar de esto porque en automático serás tachado de comunistoide, rojo, resentido que odia a los ricos y que no se esfuerza lo suficiente como para trascender, con nada más que tu esfuerzo, entre todas las oportunidades que te ofrece el libre, libre mercado.

Es tan libre el mercado, que libremente puedes construir un monopolio al servicio de tu bolsillo y de tus allegados. Tan libre, que puedes jugar con la salud de las personas y no debería haber consecuencias, porque también puedes ser libre de pasar por alto la ley, y comprar a las autoridades. Eso, es de lo que algunos no quieren hablar, simplemente porque no les conviene, pero habemos muchos otros que no tenemos la menor intención de callarnos.

«La lucha de López Obrador contra el monopolio de las farmacéuticas tiene sentido, pues aunque el desabasto de medicamentos es muy grave y no debe repetirse nunca, es peor que las medicinas de las que dependen millones de mexicanos estén controladas por unas cuantas empresas, las cuales deciden cuándo y en cuánto las quieren vender.»: Karla Rivera

Hasta el momento se conocen estos dos casos, que implican medicamentos para tratar dos padecimientos muy graves, pero no resulta descabellado pensar que no sean los únicos casos, que hay más empresas que buscan doblegar a las autoridades para mantenerse en un negocio ventajoso y funcional. No lo podemos permitir. Que lo único que reciban, sea todo el peso de la ley. El pueblo observa.

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