Una élite (literalmente) tóxica

El pasado 3 de diciembre, la académica Viridiana Ríos escribió un artículo para El País titulado Élite tropical mexicana (http://bit.ly/2sJC5wQ), un concepto que ella misma define como «grupos sociales enquistados en la economía y la política mexicana que no fueron debilitados ni con la democratización electoral de principios de siglo, ni con las reformas estructurales de (el expresidente Enrique) Peña Nieto».

«Estas élites han encontrado en el subdesarrollo mexicano cotos de poder que solo pueden mantenerse mientras el estricto orden social de dicho subdesarrollo no sea trastocado. Es decir, son grupos parasitarios que sobreviven alimentándose de un México congelado en una especie de tropicalidad poscolonial, una economía que le da beneficios magros a la mayoría y exponenciales a unos cuantos.»

¿Por qué la élite es tropical?

Con este adjetivo, la autora hace referencia al término «mesías tropical», acuñado en su momento por el historiador Enrique Krauze, para referirse al hoy presidente de México.

«El texto de Krauze planteó que el presidente vivió una niñez tropical y feliz, rodeado de un ambiente de veneración mesiánica hacia los hombres del poder. Sin embargo, tarde o temprano, sentenció Krauze, el mandatario tendría que descubrir que para gobernar democráticamente sería necesario pasar ‘del Altiplano a la aldea global’. Es decir, descubrir que la forma de hacer política que aprendió en el trópico no le permitiría empujar los cambios sociales que él buscaba.»

Es en este punto del artículo donde se expone una paradoja. Para nadie debe ser un secreto que los miembros de esta élite tropical muestran una gran admiración hacia todo lo que venga de los países desarrollados como los Estados Unidos o naciones de Europa Occidental. En el ámbito político, considera que son ejemplos de auténtica democracia, un modelo al que nosotros actualmente aspiramos. Pero esta élite «debe descubrir que la forma en la que ha hecho política y negocios hasta ahora no es compatible con la democracia funcional que dice que busca.»

«La condición necesaria para que México llegue a ser uno de los países globales que la élite tropical supuestamente admira es que la élite misma deje de tropicalmente subsistir a partir de los privilegios que obtiene del orden social del subdesarrollo mexicano».

La mal llamada «democracia mexicana».

En este primer año hemos visto a miembros de la élite que, a pesar de que casi no mostraban la cara en administraciones pasadas, hoy se presentan muy preocupados por el futuro de nuestra valiosísima democracia, garantizada a través de “el mejor sistema electoral del mundo” e intachables instituciones que tanto trabajo nos ha costado construir. Lo repiten cual mantra.

¡¿Cómo se le ocurre al populista y autoritario de López Obrador, querer recortarle un solo peso a nuestro tan respetado Instituto Nacional Electoral, garante de la democracia (http://bit.ly/38W4TCN)?! ¡¿Cómo se le ocurre aumentar el salario mínimo, si todo el mundo sabe que aumenta la inflación y que eso nos puede convertir en Venezuela (https://bit.ly/2se31oD)?! ¡¿Cómo se le ocurre, también, a Arturo Zaldívar, pretender «limpiar» un incorruptible e independiente Poder Judicial, garante del Estado de Derecho (https://bit.ly/39149fK)?! ¡¿No ven que todo estaba perfecto y en orden?!

Al igual que muchos, la autora sabe que esta élite habla con gran hipocresía, de una presunta democracia que solo «les daba voz a ellos, pero que la mayoría del país no sabe dónde está».

«La élite tropical son aquellos empresarios cuyos negocios solo pueden sobrevivir si pagan salarios precarios o si deprimen la competencia a partir de concesiones o dádivas políticas. Esto es común en México. De las dos mil empresas que ofrecen servicios de outsourcing, únicamente el 40% de ellas cumple con el pago de los impuestos y obligaciones laborales. Como identificó Gerardo Esquivel, académico y subgobernador del Banco de México, la mayoría de las fortunas mexicanas actuales pueden rastrearse a concesiones públicas o negocios monopólicos permitidos por el Estado. Ejemplos de ello son Carlos Slim (Telmex), Germán Larrea (Grupo México), Alberto Baillères (Industrias Peñoles) y Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca) quienes en 2015 tenían en conjunto una riqueza superior al 8% del PIB de México. Los desequilibrios creados por este tipo de élite tropical son tales que la Comisión Federal de Competencia (Económica) mexicana estima que el precio de la canasta básica es 98% superior debido a la existencia de monopolios. Así, pocos saben esto pero, quizá la forma más rápida de reducir la pobreza en México es aniquilar los privilegios de mercado que les han sido otorgados a las élites tropicales.»

Más adelante, señala que la composición de esta élite tropical no se limita solamente a empresarios y los correspondientes políticos cooptados por su dinero, sino también a los líderes de los principales sindicatos, grupos de trabajadores creados con el fin de que unidos pudieran defender sus intereses frente a sus patrones. Desafortunadamente, esto no se ha logrado, pues muchos líderes sindicales se han vuelto viejos conocidos de la política mexicana. Tenemos como ejemplo a Carlos Romero Deschamps, exlíder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) —y que renunció luego de estar en la mira de la 4T (https://bit.ly/2SguiBx)— o Elba Esther Gordillo, quien encabezó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) —donde acumuló mucho dinero y mucho poder político, al igual que su homólogo petrolero—, estuvo presa y hoy busca conformar un nuevo partido político…

«El sindicalismo corporativo es otro tipo de élite tropical. Líderes sindicales han aprendido a mantenerse en el poder a partir de negociar apoyos políticos y a costa de proveer adecuada representación a sus agremiados. Entre ellos, podemos nombrar a Víctor Flores Morales, líder del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, quien aparentemente recibe un millón 547.000 pesos mensualmente y un bono anual de diecisiete millones de pesos desde hace dieciocho años. En semanas pasadas, Flores fue acusado por veinticuatro mil trabajadores de fraude, extorsión y enriquecimiento ilícito. Muchos otros lo emulan en menor o mayor grado. La élite tropical se ejemplifica en la imagen del secretario general de la Confederación de Trabajadores de México, Carlos Aceves del Olmo, quien lució un Patek Philippe de veinte mil dólares, al tiempo que hablaba de mejorar la situación de la clase trabajadora con Peña Nieto.»

La hipocresía de esta élite tropical no solo sale a relucir cuando habla de una democracia o de una representación digna de los trabajadores y sus intereses, ambas inexistentes en el México real. No conformes con su posición de privilegio, se disponen a defender la misma con un discurso que se basa en un falso mérito. Insisten en que su esfuerzo, y nada más que su esfuerzo, les ha traído el poder y el dinero que sus familias se han transmitido por generaciones.

Ya lo dijo el académico de la UNAM, John Ackerman, «tener dinero no es pecado» (https://bit.ly/2rgKsQ6); más bien, lo malo es pretender maquillar que existen muchos casos de familias que no se hicieron ricas y poderosas por sus méritos, sino por sus relaciones. Si ese pensamiento tan falso y mediocre se trasmite de generación en generación (como todo lo demás que las caracteriza), no es de sorprender que se forme con el tiempo, a la par de una juventud que para el país (el décimo más desigual del mundo) representa esperanza, hay otra minoría que no representa ningún ejemplo a seguir, sino pura prepotencia. No lamento para nada romper su burbuja (al contrario, hasta me da gusto), pero la meritocracia que tanto argumentan, es una farsa.

«La élite hereda posiciones de prestigio como gremios medievales. Los apellidos de los líderes de cada industria o sector comercial son conocidos desde hace siglos. Es pasmoso que hasta entre grupos supuestamente meritorios, como el de los intelectuales mexicanos, los apellidos de hoy sean los del siglo pasado. A veces, ya en confianza, la élite tropical me susurra para preguntarme si yo tengo otro apellido. Mi apellido es muy mundano y lo asumen falso. Las élites no conciben un país sin contactos, nexos consanguíneos y clubes.«

La permanencia de estas élites y sus consecuencias —subdesarrollo para la mayoría (https://bit.ly/2Z8nDe3), una cultura de privilegios (https://bit.ly/2sLm0qC), racismo y clasismo (https://bit.ly/2Sgme3p)— son incompatibles con la democracia, con el empoderamiento del pueblo. Para lograr este empoderamiento, un pueblo históricamente marginado, abandonado por quienes deberían servirles, ha depositado una gran confianza en el gobierno que encabeza López Obrador.

El discurso que ha manejado, el cual va directo en contra de una élite que ha empobrecido a México, para llenar sus bolsillos y los de su descendencia, le ha valido a AMLO una popularidad que se mantiene a pesar de varios errores que, de haberse cometido en tiempos de sus antecesores, habrían resultado imperdonables. A pesar de dichos errores —que los hay, y que deben visibilizarse y debatirse más a fondo—, la autora considera que «desnudar la profunda toxicidad de la élite tropical ha sido la principal contribución del primer año de Gobierno de López Obrador«, y afirma que se trata de un tema que «México debe reflexionar porque cambia de tajo la interpretación de su historia contemporánea». No es para menos, de este tema no se hablaba antes, y muchos celebramos que la nueva narrativa presidencial nos lleve a poner este y otros tópicos sobre la mesa.

Éxito y fracaso a la vez.

La autora considera que en su primer año, el mayor acierto del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido exponer a esta élite, pero al mismo tiempo, sus errores han estado ligados al hecho de que se ha visto en la necesidad pactar con algunos miembros de esta élite.

«El objetivo de este texto es mostrar que el Gobierno mexicano ha hecho patente la existencia de esta élite tropical de forma tácita e implícita. De forma tácita, porque su popularidad –un fenómeno político no visto en México en más de 25 años– es fruto de las acciones concretas que este ha emprendido contra los tropicales. El presidente está recogiendo los jugosos frutos dar voz a una feroz crítica contra las élites. De forma implícita porque los más estridentes fracasos de López Obrador pueden rastrearse a una y solo una tragedia de raíz. El que, para llegar al poder, su partido tuvo que asegurar la supervivencia de ciertas facciones de las élites tropicales. Demasiadas.«

Si buscamos ejemplos concretos de esto, podemos encontrar la polémica cercanía de López Obrador con Ricardo Salinas Pliego, empresario al que ha elogiado pues “tiene dinero, pero también dimensión social” (https://bit.ly/2LBX4a1). El mandatario protagonizó dos episodios polémicos con la revista Proceso —el primero siendo presidente electo y tachando al semanario de «amarillista» y «sensacionalista» (https://bit.ly/2DrpQJk)— y uno de ellos fue al salir en defensa del magnate del Ajusco. Un servidor criticó en este espacio que el presidente de uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, declarara que los medios de comunicación debían «portarse bien» con su gobierno (https://bit.ly/2MgbDC0).

En dicho artículo, también señalé que a pesar de haber criticado durante años a Televisa, propiedad de Emilio Azcárraga, dijo que la televisora era «extraordinaria para el país» (https://bit.ly/2DbKoFw), a pesar de que se sabe desde hace tiempo que fue el medio de comunicación que más dinero recibió para limpiar la imagen del gobierno de Enrique Peña Nieto (https://bit.ly/2MwCoEP), y que formó parte de un cerco informativo que tenía como fin evitar que López Obrador llegara a la presidencia de México (https://bit.ly/2Kaglza).

Toxicidad importada: El costo del «libre comercio».

La élite tóxica mexicana, en su intento de obtener la aprobación de los países desarrollados que tanto admira, acepta (y hace aceptar) acuerdos de carácter comercial que le resultan ventajosos a esas potencias que presumen incansablemente las mieles del libre comercio, prometiéndole a sociedades menos afortunadas como la nuestra, una detonación económica y social que nunca llegó. Con la firma de tratados de libre comercio con Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, se permitió el ingreso y la cómoda instalación de una élite tóxica extranjera, que al igual que la que tenemos en casa, se ha enriquecido a costa de pagar menos por más a la barata mano de obra que nuestro país ofrece, y también, a costa del medio ambiente.

Entre el 2 y el 10 de diciembre (Día Internacional de los Derechos Humanos), un equipo de observadores internacionales, conformado por científicos, académicos e incluso legisladores procedentes de diez países de América y Europa, constataron graves casos de contaminación y explotación laboral en siete estados de la República: Jalisco, Hidalgo, Estado de México, Guanajuato, Tlaxcala, Puebla y Veracruz. Su recorrido fue bautizado como la «Caravana #ToxiTourMéxico» y fue documentado por Dulce Olvera en el reportaje Así es como Bayer, Cargill, Honda, Audi y VW contaminan y enferman a los pobladores de 7 estados (https://bit.ly/394ZARB), publicado en el portal de Sin Embargo el pasado 17 de diciembre:

«Al concluir la Caravana #ToxiTourMéxico, científicos, parlamentarios europeos y estadounidenses, y 20 observadores internacionales quedaron sorprendidos por las violaciones a derechos humanos por parte de un tramado de empresas trasnacionales –como Volkswagen, Audi, Honda, Bayer, Cargill, Apasco– que generan contaminación, devastación ambiental y con ello cáncer, insuficiencia renal, retraso mental y fluorosis dental en poblaciones de la región central de México.«

Los observadores venidos del exterior quedaron atónitos al constatar lo que consideraron un infierno ambiental, que se mantiene impune, por parte de las compañías mexicanas, estadounidenses, canadienses y europeas, y lo atribuyen al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), así como el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM), sin que haya intervención de las autoridades competentes como la Secretaría de Salud (SS), la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Procuraduría Federal de Protección del Ambiente (Profepa), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) o la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitario (Cofepris). Todo con tal de que el libre comercio sea lo más libre posible, ¿no?

El modelo basado en el libre comercio ha fracasado totalmente. Un joven indígena en una de las localidades nos decía que para él el TLCAN era un pacto legal del despojo. Y eso es lo que estamos viendo: empresas prepotentes y corruptas que se sostienen en la impunidad a quienes las autoridades no las regulan. Están priorizando ante todo al dinero y han perdido la humanidad”: Alexandra Almedia, miembro de Acción Ecológica (Ecuador)

Además, Mónica Vargas del Transnational Institute (TNI) informó que se detectaron «alrededor de mil sustancias tóxicas en el agua, el suelo y el aire que afectan a tres millones de personas, vinculado con la presencia de empresas en el marco del libre comercio«. Y pensar que la apertura comercial nos llevaría con el tiempo a ser como nuestro envidiable vecino, los Estados Unidos de América, la tierra de la libertad. Han pasado ya más de 20 años, y los beneficios prometidos nunca llegaron.

El «#ToxiTourMéxico» contó también con la participación de científicos que ya han trabajado en las zonas recorridas, aún cuando esto significó ir en contra de lo que llaman «la política institucional de investigación de las universidades». Vergonzoso que ni siquiera en la academia se pueda disponer del apoyo para dar a conocer este tipo de problemas que merecen saberse, y en los que la investigación científica no solo puede contribuir en su difusión, sino también en la generación de propuestas de solución.

“Las autoridades estatales y federales han procurado sistemáticamente durante los más de 20 años del TLCAN maquillar y negar la gravísima situación de deterioro en las regiones (…) El TLCAN no ocasionó esto por equívoco, se basó en una desregulación deliberada del medio ambiente.”: Andrés Barreda, miembro de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales

La senadora estadounidense Patricia Torres Ray, dijo que las empresas estadounidenses “no están cumpliendo con los reglamentos bilaterales a los que se comprometieron cuando entraron por la falta de vigilancia y de denuncia sobre los abusos”.

El equipo también se reunió con el titular de la Semarnat, Víctor Toledo, a quien pidieron que todos los lugares recorridos fueran declarados como zonas de emergencia ambiental y que se trajera a relatores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) —como por ejemplo, Baskut Tuntak, relator especial de las Naciones Unidas sobre sustancias peligrosas y desechos, «quien ha considerado que vivir bajo su exposición continua es violencia» pero que no pudo concretar una visita a nuestro país en 2018— con el fin de monitorear la actividad industrial en el país. El secretario coincidió que «los problemas de salud que se desencadenan aquí son terribles, niños con plomo, problemas de cáncer, problemas renales, etcétera”, y afirmó que ya ha comunicado al presidente López Obrador «la necesidad de colaborar con la Secretaría de Salud, para generar proyectos muy enfocados al tema de las emergencias ambientales y sanitarias».

Cada uno de los observadores se comprometió a denunciar lo que vieron en México, así como a ejercer presión tanto a los gobiernos como a las empresas de sus respectivos países «para que dejen de violar los derechos humanos en México y cumplan con los estándares ambientales internacionales».

«La situación medioambiental en México es dramática y tremenda. Está relacionada con el desbocado y descontrolado desarrollo de los capitales extranjeros (…) Hay cosas que se tienen que hacer desde el interior de México, por supuesto, pero nosotros como representantes de otros Estados entendemos que debemos recoger compromisos en la medida en que muchas de las industrias que están provocando este caos medioambiental provienen de nuestros países. Hay empresas españolas como Iberdrola, Gamesa… que además están siendo ayudadas por nuestros gobiernos económicamente, fiscalmente y diplomáticamente«: Mikel Otero, miembro del Parlamento Vasco

Viri Ríos no exageraba al hablar de una élite tóxica, pues el ejercicio pleno de su libertad condena a poblaciones enteras a ver su salud deteriorada para que esos hombres de negocio extranjeros se llenen los bolsillos. Cuánta impotencia.

Y ni se te ocurra quejarte por esto, porque puedes espantar la inversión, con lo que ya no habrá quien pueda crear esos envidiables empleos mal pagados. En términos más técnicos, el país verá mermada su «competitividad» si no dejamos que los empresarios sigan haciendo lo que quieran, aún si están violando leyes ya existentes, pero que en la práctica solo estaban de adorno.

«Hasta el momento, el rechazo por parte de establishment mexicano a la implementación de la ley laboral (como compromiso adquirido a partir de las negociaciones del T-MEC, nueva versión del TLCAN) ha sido sorprendentemente enérgico. Quien fue secretario del Trabajo hasta 2011 dijo estar “mal y de malas” porque el tratado le restaba “competitividad” a México. El expresidente Felipe Calderón, quien aprobó una reforma que prometía fortalecer los derechos laborales en 2012, calificó la negociación del T-MEC como penosa y ridícula. Líderes empresariales compararon el T-MEC con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, la negociación de 1848 en la que México cedió más de la mitad de su territorio a Estados Unidos.» (https://nyti.ms/34M9dRK)

Otro nivel de toxicidad: Vínculos de empresas con el narcotráfico salpican a la 4T.

Por si la devastación ambiental y la explotación laboral no fueran suficientes, también existen empresas en México que tienen nexos con la delincuencia organizada, generando ganancias a socios incómodos de la élite tóxica como lo son los grandes capos de la droga.

«Hasta este momento, en este instante, de la famosa Cuarta T el gobierno mexicano tiene contratos millonarios con empresas del Mayo Zambada. Hasta este momento. De esto estamos hablando, de un personaje absolutamente intocable, no en este momento sino a lo largo de medio siglo en México»: Anabel Hernández

A propósito de negocios con el narco, la reciente detención de Genaro García Luna en Estados Unidos, quien se desempeñó como secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, y que en 2018, durante el juicio en contra de Joaquín El Chapo Guzmán, se declaró que había recibido de manera personal, sobornos millonarios del cártel de Sinaloa, da cuenta del poder que ha adquirido esta organización delictiva. Esto debe ser investigado a fondo por ambos países, pues en ambas partes había, y hay, gente que sabía de esto y nada hizo en su momento, mas nos merecemos la verdad.

A quien sí se investigó fue al actual director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz —político veterano (para no decir «viejo dinosaurio priista») que también estuvo al frente de la extinta, y polémica (https://bit.ly/2EHVsJt), Dirección Federal de Seguridad (DFS), y de la Secretaría de Gobernación en 1988, año de la famosa «caída del sistema» electoral que estaba a su cargo y que dio el triunfo en las elecciones presidenciales a Carlos Salinas de Gortari (https://bit.ly/2ShARUc)—, por presuntas irregularidades patrimoniales y conflicto de intereses. La Secretaría de la Función Pública ya emitió un informe técnico con el que Bartlett ha sido exonerado, al menos de aquello de lo que se le acusó recientemente (bit.ly/34GVs6S), pero tal vez deban iniciar otra investigación, ahora para determinar si, efectivamente, hay vínculos de la esposa de Bartlett, Julia Abdala, con alguno de los empresarios ligados a García Luna, como lo denunció la periodista Peniley Ramírez, vía telefónica en el programa Aristegui Noticias (https://bit.ly/2sUrWh6).

Y hay un caso más, derivado de una interesante investigación de los periodistas Sergio Rincón, Alejandro Melgoza Rocha y Mientras tanto en México sobre la empresa El Sardinero, presuntamente involucrada en lavado de dinero y narcotráfico, y que fue responsable de la intoxicación de 25 infantes en una guardería en la Ciudad de México. También es investigada por el Departamento del Tesoro del gobierno de Estados Unidos por la venta de alimentos en mal estado y nexos con el narcotráfico en México y Venezuela. No obstante su reputación, el gobierno de la 4T por adjudicación directa, le ha otorgado un contrato que alcanzaría los 8 mil millones de pesos a cambio de alimentos y viáticos para la Policía Federal. Su dueño, Jorge Carlos Fernández Francés es mejor conocido como «El Sar del Dinero», producto de un juego de palabras a partir del nombre de su no tan puro negocio. Ayer, 20 de diciembre, se publicó la primera parte de esta investigación especial que no te puedes perder:

Ya para despedirme…

En esta ocasión, me permito copiar un elemento con el que Enrique Galván Ochoa finaliza su columna Dinero en La Jornada, y que denomina «Twitteratti«. El tweet que yo voy a incluir para ello, es con respecto al aumento en la tarifa del transporte público en el Estado de México, anunciado por el gobierno de dicha entidad para el año entrante (https://bit.ly/2Q7VFuS):

¿Qué opinas tú?

Deja un comentario