Zapata de tacón, o la incertidumbre machista en la mistificación histórica

En estos últimos días la monopolización de la polémica mexicana ha venido a recaer sobre una figura de curiosa expresión, una obra de arte progresista (con sus notorias inspiraciones tan marcadas al grado de ser acusadas de plagio) o simplemente un insulto a la figura de un héroe revolucionario y a la cultura mexicana en general, claramente me estoy refiriendo al cuadro donde aparece el general Emiliano Zapata desnudo, montado sobre un corcel de suma pomposidad y usando zapatillas de mujer, un regazo tricolor como la bandera mexicana y su acostumbrado sombrero pero en color rosa, en principio esta imagen puede resultar difícil de imaginar, por lo que antes de entrar en discución sobre esta naturaleza pondré dicha obra a la disposición de los lectores.

Al poder apreciarse todos los detalles podemos entrar en materia, la cuestión aquí no es una crítica de carácter estético, pues es claro que la obra tiene francas estructuras y tonalidades equilibradas, las texturas y las formas se ven realistas y la expresión a través de ésto habla sobre la belleza humana, el rompimiento de paradigmas, la magnífica expresión de lo que implica autenticidad y empoderamiento, nadie mejor que la figura de un revolucionario, (y uno de los más incomprendidos a lo largo de la lucha armada y después de ella) de un eslabón que rompe con lo establecido y lucha por sus propios ideales, por lo menos esa es la perspectiva que un servidor presenta, es curiosa entonces las distintas reacciones que presentan las personas y otros observadores de la obra quienes han presentado desde críticas absurdas como la difamación que esto representa para lo que es mexicano y para la cultura misma, de nuestro génesis bronco y brioso convertido en un despojo lleno de sumisiones y feminizaciones frágiles y ridículas (puñaladas, joterías, etc.) hasta también la defensa absurda e infundada de afirmar que el atila del sur era realmente homosexual, esto tiene un trasfondo en la problemática que representa la mistificación de la historia (que curiosamente puede ser flexible dependiendo de quienes la cuentan, pues el México revolucionario no era precísamente muy justo, pero si lo era con los menos protegidos, no con las desprotegidas) aunado a esto las figuras tienden a una perspectiva homóloga e incontestable; Porfirio Díaz era un dictador desalmado, Madero fue un buen gobernante y para este caso, Zapata era 100% «macho», (no entraré en problemáticas semánticas, semióticas y hasta etimológicas con el significado de la palabra macho, véanla desde el modelo 1910 en México) todo un guerrero y no un «marica» bajo esta problemática la reacción defensora de la obra comete los mismos peligros y falacias al tratar de emular una perspectiva sin fundamentos históricos y mítica al atribuirle al caudillo preferencias homosexuales,e stom es también arriesgado, y digo, puedo aquivocarme en mi opinión pero creo que es una forma de reivindicación equilibrada a toda la propaganda del hombre fuerte y agerrido que le tratan de atribuir al caudillo, cuando se entiende que tenía cierta sensibilidad y gustos más refinados, se puede esto observar tan solo con la caligrafía en las cartas que escribía a sus subalternos, lo importante aquí vuelve al tema del equilibrio, que perspectiva se le quiere aplicar y para que, más aún en nuestros tiempos donde de hecho parece muy necesaria (y a 100 años de su muerte, resulta irónico, auqnue eso sería una búsqueda estructurada de coherencia temporal que igual es arriesgada al no manejarse bien) que esta obra y la polémica que se genera a su alrededor sirva, como toda buena expresión artística no solo para jactarnos o pintarnos de banderas (algunos odiaron y escupieron sobre cuadros de Picasso por su crítica al gobierno franquista) sino para entender nuestro pasado y existencia a través de éste, nuestro presente y toda la idiosincrasia problemática que nos impiden alcanzar objetivos más clarificados hacia el futuro gracias, en parte a ésto; la abertura, tolerancia, crecimiento y discenimiento evolutivo, no divisorio (Si a Darwin lo hubieran tomado más en cuenta en una gemeralidad y no durante, mucho tiempo con envergaduras, quiza algunas especies extintas actualmente hubieran podido ser salvadas o nuestro propio paso por la tierra se extendiera más, parece absurdo pero si se pone a pensar un poco los mensajes de trascendencia y crecimiento a veces se diluyen entre gritos y pataleos, solo piensen en que tan difícil es criar a un hijo(a) con los padres separados).

1 Comentario

  1. Esta obra de Francisco Chairez, está mal en cuanto a proporciones. Estéticamente, deja mucho qué desear, no hay asimetría. El caballo es desproporcionado, muy chico para el tamaño del pene. Y la cara de Emiliano Zapata no se parece. Ha sido notoria esta imagen por el escándalo.

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