La crisis socialdemócrata en Europa

El pasado 10 de noviembre se llevaron a cabo las segundas elecciones generales en España de este año, luego de que tras las elecciones de abril ninguna de las distintas fuerzas pudiera juntar los votos necesarios para formar gobierno. Nuevamente los resultados le dieron la victoria, aunque con un número menor de votos, a Pedro Sánchez y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quienes para evitar unas nuevas elecciones se han aliado a Unidas Podemos y han comenzado a buscar apoyo con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y los partidos catalanes.

Sin embargo los verdaderos vencedores de este proceso electoral no fueron ni el PSOE, ni Unidas Podemos, los verdaderos ganadores de esta elección se llaman Santiago Abascal y VOX, el partido de la ultraderecha española, quienes pasaron de 22 diputados obtenidos tras las elecciones del 28 de abril a 52 diputados después de las recientes elecciones.

Pero el fortalecimiento de los partidos de ultraderecha no es casualidad ni es un fenómeno único de España, pues desde 2016 hemos sido testigos de como en Europa estos partidos van ganando cada vez más fuerza. Y, aunque no les guste aceptarlo, los partidos socialdemócratas europeos son, en cierta medida, responsables del crecimiento de la extrema derecha en Europa, pues son los sectores que tradicionalmente votaban por los partidos socialdemócratas los que hoy son acaparados por la extrema derecha.

Podría decirse que el gran antecedente de la crisis de la socialdemocracia fue la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, pues desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 el gran objetivo de esta ideología fue contener la «amenaza roja», esto a través de una propuesta que buscaba mantener un equilibrio entre la justicia social y el libre mercado. Por lo que la socialdemocracia se vio en la tarea de renovarse, y esta renovación llegó a finales de los noventa e inicios de los dos mil a través de la llamada «Tercera Vía».

Pero la renovación, lejos de beneficiar a la socialdemocracia trajo consecuencias negativas, pues se abandonaron a las bases de estos partidos, se comenzaron a adoptar políticas de corte neoliberal y, lejos de seguir defendiendo la justicia social, muchos partidos socialdemócratas han optado por centrarse en las libertades individuales. Esto ha llevado a la socialdemocracia de ser una de las dos ideologías preponderantes en Europa a únicamente gobernar en 10 de los 50 países que conforman el continente europeo, de los cuales sólamente España, Portugal, Malta, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Eslovaquia forman parte de los aún 28 miembros de la Unión Europea.

Los problemas que han atravesado los socialdemócratas durante este siglo ha dado paso a que nuevas posiciones acaparen los sectores populares que ellos abandonaron, y si bien la extrema derecha ha sido la mayor beneficiada por esto, no han sido los únicos. Esta crisis ha permitido también que tengan mayor visibilidad posiciones de la izquierda europea que habían sido opacadas por la socialdemocracia, de estas posturas la más notables es sin dudas el ecosocialismo, el cual tiene como sus principales referentes a Jean-Luc Melenchon con La Francia Insumisa y a Katrín Jakobsdóttir, actual Primer Ministra de Islandia, con el Movimiento de Izquierda-Verde.

Y justamente eso es lo positivo de todo esto, la caída de la socialdemocracia ha permitido pensar en nuevas posturas, ha obligado a la oxidada izquierda europea a salir de la comodidad y tener que regresar a las calles,a los campos, a las minas, a las fábricas, a los sindicatos, ya que es ahí donde está la lucha. La socialdemocracia europea cumplió con su objetivo pero falló al momento de renovarse para seguir siendo una propuesta vigente, ahora que ha entrado a un túnel sin salida aparente es turno de que nuevas ideas y nuevas generaciones hagan frente a los retos que presenta una Europa que la socialdemocracia ayudó a construir.

«La izquierda es ver por el oprimido, por el desfavorecido, es ver a todos como iguales y saberse dueño de uno mismo. La Socialdemocracia en Europa se ha convertido en un aliado más del neoliberalismo y por eso está derrotada.»

– Jean-Luc Melenchon, político francés.

Nuevos tiempos se acercan a Europa, los cuales exigen nuevas respuestas. El notorio crecimiento de lo que Umberto Eco define como Ur-Fascismo exige nuevas ideas en la izquierda europea, nuevas ideas que retomen las bases que ha abandonado la socialdemocracia. Estas nuevas ideas, de acuerdo a Melenchon, deben de partir desde el colectivismo, el rechazo al neoliberalismo y la defensa del medio ambiente, al mismo tiempo que liguen el movimiento político al movimiento social. Es tiempo de que un nuevo fantasma recorra Europa.

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