¿Dónde quedó el voto por voto?

El pasado jueves siete de noviembre, el pleno del Senado de la República; votó para elegir a la (casi) presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. En medio de una polémica sesión, la Mesa Directiva de esta Cámara Alta, a través de su presidenta, la senadora Mónica Fernández Balboa anunció que la mayoría de los votos emitidos de un total de 114 senadoras y senadores presentes había sido para la señora Rosario Piedra, hija de la activista Rosario Ibarra de Piedra.

Sin embargo, la bancada del Partido Acción Nacional rápidamente realizó una conferencia de prensa acusando de fraude y manipulación en el conteo de los votos. Ya que, según apuntan, se emitieron 116 votos, no 114 como cantó la Mesa Directiva. Asimismo, comenzó a circular a través de las redes sociales un video en donde supuestamente el senador y coordinador de la banca de MORENA, Ricardo Monreal Ávila, depositaba dos votos en la urna.

Ante tales acusaciones, el exgobernador de Zacatecas rápidamente salió a clarificar que en ningún momento depositó dos papeletas en dicha urna. -Vaya que ese no era el verdadero tema en boga- la cuestión aquí, es que de acuerdo a la transmisión emitida por el Canal del Congreso se puede observar como efectivamente se depositaron 116 votos en la elección de la nueva titular del máximo organismo defensor de los Derechos Humanos en esta país -paradójicamente-.

¿Y por qué es tan importante esta diferencia de dos votos? Según los resultados computados por la Mesa Directiva del Senado, Rosario Piedra obtuvo 76 votos a su favor para encabezar la CNDH. Los cuales, en un escenario de 114 votos totales hubiesen sido suficientes para alcanzar las dos terceras partes que se requieren para dicho nombramiento. Así lo señala el reglamento de esta Cámara Alta.

Empero, a través de un tuit publicado por la cuenta oficial del senador Monreal, detallando los votos emitidos por bancada, podemos constatar que efectivamente se emitieron 116 votos, distribuidos de la siguiente manera:

57 Morena, 3 PT, 4 PES, 7 PVEM, 22 PAN, 13 PRI, 7 MC, 2 PRD, 1 Sin partido.

Implicando así, que los 76 votos computados para la elección de la próxima presidenta de la CNDH no sean suficientes para alcanzar las dos terceras partes requeridas legalmente. Se hubiesen necesitado 78 votos a favor.

En los pasados días hemos sido testigos de un sinfín de; ruedas de prensa, comunicados, entrevistas, conversaciones filtradas y batallas de tuits emitidas por las dos partes involucradas. Perdiendo de vista el verdadero asunto, que es el garantizar la transparencia, legalidad y respeto de la elección de la persona que desempeñará uno de los trabajos más trascendentales del Estado. Todo esto en un país en donde el pleno ejercicio de los Derechos Humanos no es una realidad.

Echar culpas y aprovechar la situación para obtener ventaja política sería realmente una aberración y falta de respeto a la solemnidad de dicha Cámara.

Al vivir en un sistema de democracia directa, como ciudadanos estamos no solo en nuestro derecho sino en la obligación de seguir de cerca la toma de decisión en nuestro país. Debemos de exigir transparencia y explicaciones de todas las decisiones tomadas para que aquellos que hayan sido elegidos por la confianza depositada en ellos.

Lo que realmente sucedió en el Senado de la República el pasado jueves, no podremos saberlo nunca con certeza; pudo haberse tratado de un simple error humano, de una confusión o de una jugarreta política. Este evento, nos permite reflexionar en dos sentidos; la imperante necesidad de modernizar los procesos de votación en todos lo ámbitos públicos y de gobierno; y desde mi punto de vista, de que se deben de transparentar aún más, las votaciones particulares de aquellos que nos deben de rendir cuentas.

Es decir, así como se puede poner nombre y apellido a los votos en contra o favor de cualquier reforma legislativa; se debería de poner un rostro a aquellos votos emitidos para el nombramiento de cualquier titular que el Senado tenga facultades para ello; ¿por qué ocultar una decisión que no pueda ser sostenida en público?

Mientras este mecanismo continúe, serán más las votaciones amañadas o incluso negociadas debajo del agua; es tiempo de una reforma estructural al reglamento de nuestra máxima tribuna.

Sigamos pendientes del rumbo que tome esta situación…

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