LA IZQUIERDA PRESENTE EN LA FÓRMULA 1 ¿INCONGRUENCIA O IRRELEVANCIA?

      Si algo caracteriza a este lado del espectro político es la crítica que sus allegados suelen espetar sobre lo desigual que es la sociedad. Si algo caracteriza a la Fórmula 1, más allá de la pasión de muchos por los autos, son aquellos asistentes con características físicas y sociales muy específicas; una mayoría de tez blanca, rasgos occidentales, pertenecientes, por el precio de los boletos, a una clase media-alta, más alta que media a decir verdad, pero más allá de los costos que representa asistir son las personalidades que ahí se reúnen y el estatus que brinda dicho evento; Una foto de la pista o una selfie bebiendo una cerveza con los amigos pueden elevar la imagen social, lo cual repercute directamente en este sentimiento de aceptación a la que inconsciente o conscientemente los sujetos aspiran.

      Personas que predican en el medio una postura siempre izquierdista crítica de los privilegios asistieron a tal evento, lo cual causó confusión en muchas otras quienes les tacharon de incongruentes a razón de lo que significa su presencia en un evento que exhibe, sin tapujos, la marcada desigualdad social que existe en México; sin embargo, la incongruencia no está en que aquellos que se ubican en este espectro no puedan asistir a los eventos de “los ricos”, ni tampoco en el que haya privilegios que son incómodos y otros no, la incongruencia se encuentra en el simbolismo de la F1 que se distingue por su tendiente clasismo y su exposición de que hay élites, en este caso de izquierda, que no dejarán de comportarse y exhibirse como una.

      En una sociedad de privilegios estos no son algo para desecharlos por completo, sino para transformarlos y utilizarlos en pro de una mejora social, lo importante es el hecho de que quienes, en ideales, luchan contra estos lugares que promueven de forma significativa las demarcaciones sociales acudan a un evento donde se congregan las altas clases sociales a hacer amistades, es en estos espacios donde se reproducen las élites. La incongruencia está en que promuevan la idea de acercarse al pueblo, de disminuir la desigualdad social y que su presencia no haga falta en aquel magno evento donde se codean los suyos, los muy privilegiados, porque podrán tener opiniones políticas y actitudes distintas, pero no podrán negar que su asistencia a estos lugares les reafirma su pertenencia al grupo de los especiales. Es cierto que “la izquierda bien vestida jamás será vencida”, pero una izquierda bien vestida que no es crítica entonces es bastante anti-izquierda.

      En su defensa podrán decir que el tener un iPhone es un privilegio, asistir a la escuela e incluso que comer también lo es y es cierto, así como también lo es usar ropa de marca, poder transportarte en bicicleta por tu zona nice y hasta comer vegano, todas estas acciones elevan tu estatus, pero hay unas que lo hacen más que otras, imaginemos una pirámide de categorías para los privilegios: En la parte de abajo, estarán los más comunes y relevantes; En medio los accesibles, pero no tanto; y hasta arriba, los menos comunes y que tienden al capricho, seguramente poder asistir a  la Fórmula 1 estaría en los lugares superiores. No es también “ocupar los espacios de los ricos”, es confirmar tu posición en la escala social.

      La izquierda en México no es purista y eso no significa que sea falsa o hipocrática, pero si algo debe distinguirla es por justamente ser crítica de sus privilegios, del estatus que le han dado estos, la crítica no está peleada con la militancia ni con el estilo de vida. El problema no es la Fórmula 1 per se, sino su simbolismo social.

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