Se presenta iniciativa de ley para el reconocimiento legal de las infancias y adolescencias trans

El 10 de octubre de 2019, la diputada Paula Adriana Soto Maldonado, del grupo parlamentario Morena, presentó en el Congreso de la Ciudad de México una iniciativa para el reconocimiento de la identidad de género autopercibida por la vía administrativa para personas menores de 18 años. Este es un proyecto de ley que fue elaborado por Tania Rocío Morales Olvera y fue aprobado en el Primer Parlamento de Mujeres, un ejercicio de participación ciudadana. 

Últimamente, ha causado mucha polémica ya que muchos grupos conservadores y mujeres autoproclamadas como feministas críticas de género se han pronunciado en su contra y han tratado de obstaculizar el proceso de su dictaminación. Por ende, es necesario que antes de formular una opinión al respecto, el público se informe de qué va esta reforma y entienda la importancia de velar por la dignidad humana de todas las personas. 

La iniciativa plantea tres puntos específicos: 1. Derogar los artículos del Código de Procedimientos Civiles para la Ciudad de México que se refieren al juicio por el que actualmente deben pasar las y los menores de 18 años; 2. Reformar el requisito de mayoría de edad en el Código Civil de la Ciudad de México, y 3. Adicionar en el mismo Código, la solicitud de  menores de 18 años en compañía de sus tutores, progenitores y otros familiares, para obtener su acta de nacimiento con: el nombre elegido y el género autopercibido, mediante un procedimiento administrativo ante el Registro Civil.  

¿Qué significa esto? Propone que las infancias y adolescencias trans puedan tener el derecho a un reconocimiento legal, es decir, que puedan tener acceso al trámite administrativo para cambiar su acta de nacimiento sin tener que pasar por un juicio largo, costoso y victimizante. El género es un constructo social que tradicionalmente se ha dividido en torno al binarismo hombre mujer, y es fundamental, reconocer que existen personas que se identifican con una categoría que no es la que se les impone al nacer. En la actualidad, dichas personas que se identifican con otro género diferente al asignado, y que son menores de edad, deben esperar hasta cumplir los 18 años para poder cambiar sus documentos oficiales. Esto es discriminación por edad, ya que ignora el desarrollo progresivo de las y los niños y su capacidad y autonomía de nombrarse, reconocerse e identificarse. Y más importante, implica una transgresión a otros derechos, ya que incluso afecta el acceso a servicios escolares, de salud, entre otros.  

Entre las críticas que ha recibido esta propuesta legislativa es que se impone una “ideología” y que convierte a niños y niñas en trans. Cabe destacar, que no hay ninguna “ideología”; se parte desde la realidad: surge por las demandas y las necesidades de la niñez y la adolescencia trans, un sector poblacional que ha existido desde siempre. No sólo las víctimas directas, sino también familiares, especialistas en el tema y organizaciones de la sociedad civil que trabajan a favor de los derechos trans, son quienes han impulsado este proyecto. Lo único que se necesita en esta discusión es empatía escuchando a la población afectada. 

Asimismo, ha surgido el cuestionamiento: ¿qué tal si el o la niña se arrepiente? Mucha gente que ataca la reforma ha utilizado casos sensacionalistas de “detransitioners” para sostener lo anterior. No obstante, como lo que se plantea es solamente el procedimiento administrativo para obtener el acta de nacimiento, no hay límite de veces de modificación al acta. De igual manera, empíricamente son muy pocos, o son incluso falsos, los casos en los que se arrepienten después. Otro “fake news” que se ha divulgado en torno a esto es que surge de una mafia farmacéutica para hormonizar a la niñez. Esta reforma aborda únicamente el acta de nacimiento y ni siquiera toca el tema de la hormonización ni de las cirugías de reasignación de sexo. 

La identidad de género, un derecho reconocido desde el marco constitucional y convencional, es una vivencia que tenemos todas las personas y que se autopercibe desde la infancia. En este sentido, es necesario, respetarla y reconocerla desde temprana edad, en el ámbito privado y en el público. Respecto a este último punto, el Estado tiene la obligación de proteger este derecho a todas las personas, incluidas las y los niños y adolescentes. La población trans es una minoría muy vulnerada en nuestro país, y que ha sido sujeta a una discriminación y a una violencia estructural e histórica. Esta propuesta de ley solamente otorga un derecho, que inclusive ya ha sido ganado en otros países, y aporta a la protección de la dignidad humana de las infancias y adolescencias trans.

Por el momento, seguimos en espera a que sea dictaminada en las Comisiones de Igualdad de Género y de Administración y Procuración de Justicia del Congreso de la Ciudad de México para que pueda pasar a pleno a que sea votada por las y los diputados locales. 

Si esto procede, marcaría un precedente sumamente importante a favor de los derechos humanos. Esperemos así sea.

¡TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS!

Autor: Erika Yamada Kubo

Feminista | Lic. en Pedagogía, estudiante de la Maestría Interinstitucional en Derechos Humanos | Coordinadora de estados y proyectos en la ddeser | Colectiva Dignas Hijas | Twitter: @erikayamada

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