LA BATALLA DE CULIACÁN: EL FIN DEL ESTADO

Algo pasó en Culiacán/ Anda la gente muy brava/ Nadie los puede parar/ Es pura raza pesada/ Ellos son la autoridad/ Y la ley se los ampara/ Es gente de alto poder/ No cabe la menor duda/ Nada les pueden hacer/ La policía los ayuda/ Es mejor hacerse wey/ Que estar en la sepultura/ El valor te da poder/ El poder te da dinero/ El dinero da placer/ Y así es en el mundo entero/ La mafia viola la ley/ Y la ley tiembla de miedo/ Es gente de alto poder/ Como sus cuernos de chivo/ Así es que les va a llover/ Ráfagas de puros tiros/ Si los quieren aprehender/ Váyanse comprando cirios/ No tienen miedo morir/Saben los riesgos que corren/ Pero prefieren seguir/ Que regresar a ser pobres/ Porque nuestro gran país/ No te da muchas opciones/ Aquí no existe el terror/ Aquí se ajustan las cuentas/ Al servicio del patrón/ Tienen que estar bien alerta/ Y cuidarte de un error/ Porque tú eres gente muerta/

El párrafo de arriba muestra la canción “Gente de alto poder” (https://www.youtube.com/watch?v=CMbKT5SFgEA) interpretada por “El tigrillo Palma” cantante de música regional en el estado de Sinaloa. La canción aparecida en 2009 es un tributo al crimen organizado que expone la situación de violencia que azota la entidad. El corrido (como se le conoce al tipo de composición) hace referencia al cártel de Sinaloa y su hegemonía armada. Aunque la melodía ya tiene más de diez años navegando por la red y estaciones de radio con lo acontecido en Culiacán hace unas semanas adquiere relevancia de nuevo. La batalla de Culiacán ocurrida el 17 de octubre del 2019 marcó un parteaguas para el estado mexicano. Toda una serie de errores relucieron aquella tarde: la ausencia de seguridad ante el peligro armado; la entrega del capo Ovidio Guzmán por parte de las autoridades a los sicarios; las versiones contradictorias de Alfonso Durazo secretario de seguridad pública y ciudadana federal; el cerco a los militares que llevaron a cabo la operación de captura y el fracaso en la comunicación gobierno-ciudadanía. Ese día fue notorio el fin del estado y el quebrantamiento de la ley.

La jornada del jueves, el cártel de Sinaloa en una demostración de músculo desplegó a cientos de gatilleros por las calles de la ciudad. El motivo: liberar al capo di tutti capi de los Guzmán. El operativo (que primero se dijo era un patrullaje de rutina) resultó efímero. En un primer momento se capturó al objetivo, después en un instante de incertidumbre la cancelación y la puesta en libertad del criminal eran ya un hecho. El cártel de Sinaloa había doblegado a las autoridades militares y policiales. El gobierno federal al igual que el estatal recularon públicamente. La batalla de Culiacán dejó una estela de muerte a su paso. Comandos con personal armado patrullando las calles con armamento sofisticado como la browning m2, los actores principales. El polvorín recordaba a los conflictos armados en medio oriente donde los combates son irregulares, cuerpo a cuerpo con fuerzas variadas en terrenos donde la movilidad es un factor importante. Cabe recalcar que un día antes se respiraba una paz natural en la ciudad.

Tras el colapso del operativo y un gobierno rebajado ante los delincuentes, las críticas no se hicieron esperar. Al día siguiente, el presidente de la república aceptaba “Yo considero que  por encima de la ley está la vida” (https://aristeguinoticias.com/2210/mexico/yo-considero-que-por-encima-de-las-leyes-esta-la-vida-amlo-enterate/) la orden de entrega venía directamente del ejecutivo. La crítica más dura vino de Jack Riley -exagente de inteligencia de la Drug Enforcement Administration (DEA)- al mencionar “El presidente de México acaba de pactar con el Diablo, él esencialmente le dice al Cártel de Sinaloa: ‘Ustedes son los que mandan […] el estado se doblegó’” (proceso 2242).  Las palabras de Riley coincidieron con la noticia de que la DEA estuvo involucrada un mes antes en trabajos de inteligencia en el estado de Sinaloa (https://aristeguinoticias.com/2410/mexico/dea-dio-inteligencia-para-operativo-fallido-en-culiacan-y-estuvo-en-el-terreno-video/). Aún así el estado mexicano no anticipó el estallido vehemente del cártel de Sinaloa.

Javier Oliva Posada experto en temas de crimen organizado en su artículo “El principio de autoridad”(https://browserclient.twixlmedia.com/248798458f74b5fdae6bc8df7fa9be75/964/oliva_96) para la revista Vértigo político indica que “dos son los soportes de las instituciones y los gobiernos para mantener la estabilidad, la paz y el desarrollo: la legalidad y la legitimidad (…) la legalidad implica el acatamiento al Estado de Derecho y la plena observancia de leyes y normas (…) la legitimidad representa una serie de condiciones donde prevalece el acuerdo mayoritario de la sociedad, que puede manifestarse -aunque no solamente- en los procesos electorales”. Continúa “la carencia de legitimidad implica desorden, conflicto y, en el peor de los casos, situaciones de violencia abierta y sin control”.

Lo que se vivió en la ciudad de Culiacán nos confirma que en donde no existe estado de derecho, existe vacío de poder. Legalidad y legitimidad brillaron por su ausencia.  La capacidad de fuego frecuentemente decide quién se hará con el control: político, económico (extracción de rentas) y social. Douglass C. North (1915-1920) economista e historiador estadounidense, Nobel de economía, desarrolló lo que hasta ahora puede considerarse una definición de estado ad hoc con la ciencia política moderna. De acuerdo con North el estado es una “…organización con ventaja competitiva en la violencia”. Si entendemos el estado desde la lógica de North, el cártel de Sinaloa es un competidor en potencia.

El estado en su función de administrador de la violencia perdió el rumbo de la situación. Para Carl Schmitt el estado “en su condición de unidad política determinante, concentra en sí una competencia aterradora: la posibilidad de declarar la guerra, y en consecuencia de disponer abiertamente de la vida de las personas. Pues el ius belli implica tal capacidad de disposición: significa la doble posibilidad de requerir por una parte de los miembros del propio pueblo la disponibilidad para matar o ser muertos, y por la otra de matar a las personas que se encuentran del lado enemigo”. Todo esto se alcanza a través de la soberanía concedida por los ciudadanos. El soberano cuenta con el poder del estado y en caso de peligrar su poder mediador posee el derecho de declarar al enemigo interno o externo. El cártel de Sinaloa hizo peligrar al estado con ello se ganó la categoría de enemigo. El estado de excepción era la única salida para imponer de nuevo la ley sobre la ciudad. El jueves 17 de octubre del 2019 el cártel de Sinaloa tomó la posición del gran soberano en la ciudad. Decidió sobre la vida y la muerte de los habitantes de esa región. Fue el fin del estado.  

Autor: Ulises A. González Guerrero

Estudiante en UAM-X. Politólogo. Colaborador en Autónomo Tv. Ciencia política, filosofía política, teoría del estado, crimen organizado. realpolitik.

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