Hablemos de movimientos.

Estás sentado leyendo unas cuantas palabras en el teléfono, escuchas que en la calle pasa la manifestación de la cual todos y todas sabíamos que se iba a llevar a cabo, de pronto se escuchan detonaciones, se escuchan gritos, las personas corren, huyen, dejas tu aparato a un lado y te asomas a ver un poco a la ventana, la mañana se tinta de rojo, hay un color rojo presente, otros llevan colores azules, otros más un amarillo, te das vuelta y sin importante vuelves a tu dispositivo, pero alguien toca a tu puerta, abres y son soldados que te acusan de estar en el movimiento, te llevan y mientras lo hacen hay otra persona viendo desde su ventana, pero a diferencia de ti esta persona tiene la suerte de que a ella no le han tocado la puerta, aún.
Cualquier persona, sin importar su condición, puede estar a una nada de ser parte de un todo…

América Latina se encuentra inmerso en un proceso convulso, en donde la posición política de múltiples países se ven influenciados por características muy similares, las cuales parecen responder de forma directa a cierto cerco político, incluso hacia ciertas tendencias de un cúmulo de personas que buscan un interés propiamente político, y por más que parezca un Deja vu he de creer que todos tenemos un PRI en su país que queremos enterrar con toda la furia de una historia rezagada.

En estos momentos la sociedad en América Latina sufre un proceso como ningún otro, existe una represión a múltiples grupos vulnerables que se ven azotados por los gobiernos actuales a raíz de tener una agenda liberal, a costa de muchos y en favor de unos pocos, Chile y Ecuador son ejemplos de como la sociedad hace suyo el movimiento, como tratan de reestructurarse de forma confrontativa con un gobierno caído y que no genera cambios en la estrategia política y económica; por otro lado Argentina lleva un cambio mediante los procesos internos como en su momento lo hizo México, en elecciones internas.

Sin embargo, nuestra responsabilidad es más profunda de lo que creemos, necesitamos estar informados de lo que sucede en el continente, con los países aledaños, saber sus procesos y comprenderlos, dejar de lado la apatía y gritar por Chile o cualquier otro país que lo necesite, observar también los movimientos sociales, saber sus actores y las intenciones de cada uno y no cometer el mismo error de fe ciega una y otra vez.

El cambio está cerca, ya lo hemos tocado, lo hemos sentido en nuestras venas al deshacernos de esos personajes que han dañado a nuestro país, pero necesitamos hacerlo juntos y juntas, Latinoamérica es el claro ejemplo de que solo estamos a una acción aleatoria de entrar o no en un proceso de revolución social, y ante ello lo mejor que podemos hacer es saber cómo poder agarrar el carril de la mejor forma posible y con el conocimiento suficiente para soportar un proceso difícil y desafiante.

Autor: Alan López

Estudiante en la Facultad de Derecho de la UNAM | Colaborador en la revista Semanario Revueltas | Activista por la Comunidad Estudiantil | Pertenezco a organizaciones creadoras de cambios positivos como el CEEAD, A.C. y la CEU | De Torreón y CDMX para México. Twitter: @AlanOctavioLR Facebook: Alan Rodríguez.

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