Autonomía Universitaria

En los últimos días se ha cuestionado la importancia que tienen los exámenes de admisión para ingresar a las Instituciones Universitarias. Fundándose así un polémico debate en el que se sostuvieron dos posturas. Por un lado quienes apoyan fielmente la importancia de los exámenes, y por el otro, los que no, encontrándose aquí al presidente.

Es cierto que la educación hasta el nivel superior es un Derecho reconocido por el Estado Mexicano. Esto gracias a la reciente reforma al artículo 3 constitucional. Pero cabe mencionar que esto ocurre sin comprometer a las universidades autónomas, ya que el mismo artículo, en su fracción VII indica: “Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas”. Y posteriormente indica el mismo artículo en la fracción X: “La obligatoriedad de la educación superior corresponde al Estado. Las autoridades federales y locales establecerán políticas para fomentar la inclusión, permanencia y continuidad, en términos que la ley señale”.

Con este último dato, se aprecia una promesa de parte del Estado casi inconcebible. Debido a que el acceso a la educación universitaria pública y de calidad, es una travesía casi imposible para los sectores más vulnerables de la sociedad. Añadiendo que son pocos los que acceden a esta sin haber contratado cursos o bien, comprado libros de regularización, los cuales, son costosos. La dificultad para acceder se puede atribuir a la poca calidad que presentan las escuelas públicas de nivel básico e intermedio. Careciendo de los materiales óptimos para el desarrollo de la juventud y reflejándose en los resultados de los jóvenes que compitieron por un lugar. Mismos que reconocen, tuvieron pocas herramientas para el concurso.

Ahora bien, enfocándonos en la UNAM, sumando la cantidad de aspirantes no asignados, los que están en otros Estados de la República y quisieran acceder, más los que cursan en una escuela privada como alternativa al no ser aceptados en la U.N.A.M. Se obtiene un resultado preocupante. Quizá solo el incremento de 100 universidades que pretende el gobierno cubran esa demanda. Por otro lado, las instituciones como la U.N.A.M, tienen a su encargo una tarea de difícil realización. Son un motor importante en el desarrollo e investigación del país y para muchas familias la primera oportunidad de acceso a la licenciatura. Y aún así se ha propuesto otorgarle más tareas como resanar las carencias educativas existentes. Tarea titánica que corresponde a la SEP.

Si bien es cierto que Mexico arrastra una enorme deuda educativa. Se deben encontrar soluciones que no arriesguen lo que hoy se ha logrado, a tal grado que puedan llegar a colapsar una institución como la U.N.A.M. Además como indica la fracción X del artículo 3ro, generar mecanismos coordinados por la SEP que permitan que los sectores vulnerables tengan garantizado su acceso al nivel superior.

Autor: Alexis Ramírez

Co-Fundador y Director del Semanario Autónomo. Estudiante en la Facultad de Derecho, UNAM. Presente interés en temas sociales, políticos, jurídicos y económicos.

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