MEDINA MORA ¿BAJO PRESIÓN?

Si hay un personaje polémico del cual hablar esta semana, es sin duda, el ex ministro de la Suprema Corte de Justicia, Eduardo Tomás Medina Mora Icaza, quien hace unos días, el 3 de octubre para ser preciso, presentó su carta de renuncia al presidente Andrés Manuel. Los cuestionamientos surgieron inmediatamente y las especulaciones brotaron como agua en manantial, pero antes de asumir una postura, veamos un poco de la trayectoria de Medina Mora.

Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).Desempeñó cargos en las administraciones priistas y panistas.

Ocupó el cargo de procurador y durante su gestión, estuvo a cargo del llamado “Michoacanazo” en mayo de 2009, del cual resultaron 38 funcionarios detenidos, mismos que fueron liberados año y medio después y que, por cierto, pertenecían al PRD.

Además, como cereza en el pastel, en junio del mismo año, estuvo a cargo del controversial caso de la Guardería ABC, incendio en el que fallecieron 49 infantes y que, por instrucciones de la PGR, únicamente se giraron órdenes de aprehensión por delitos no graves. Lo anterior durante los gobiernos panistas.

Posteriormente, ya con Enrique Peña Nieto en el poder, en 2015 es incluido en la terna de ministros para sustituir al fallecido Sergio Vals. Medina Mora fue electo por el Senado con poco más de 80 votos a favor.

Ya con todo lo anterior en mente, es visible que Medina Mora tuvo una trayectoria destacable por los cargos que ocupó, no así en cuanto a su desempeño.

Además de otorgarle cargos importantes, su fidelidad fue recompensada con millonarios depósitos en cuentas extranjeras, mismas que son investigadas por EE.UU y por supuesto, por la actual administración mexicana, a través de la Unidad de Inteligencia Financiera.

Pero es aquí donde el tema, cobra un interés muy singular, pues Medina Mora renunció aparentemente a las 16:55 hrs del 3 de octubre y el bloqueo de cuentas fue hecho por la Unidad de Inteligencia Financiera, ese mismo día. Se giraron los oficios correspondientes con la lista de las personas involucradas en la investigación y ese mismo día, las cuentas de Medina Mora, de sus hermanos y de un empresario quedaron congeladas.

Hasta aquí, todo en orden. Sin embargo, el día 5 de octubre, se descongelan las cuentas de todas las personas mencionadas en la lista enviada el día 3 de octubre y esta orden, surtiría efectos el lunes 7 de octubre, pero, fue acompañada de un oficio más, uno en el que se solicitaba que se congelaran nuevamente cuentas incluidas en la lista inicial, pero solo aquellas que fueran del empresario José Susumo Azano Matzura, apartando al ex ministro y a su familia de cualquier controversia con la Unidad de Inteligencia Financiera.

Pareciera que Medina Mora fue presionado para renunciar, pues toda la maquinaria del Estado estaba lista para proceder en su contra. Si no renunciaba, él y su familia, corrían el riesgo de ser juzgados y seguramente encarcelados. Ahora, supuestamente las investigaciones siguen en marcha y la única manera de demostrar que no fue un “ahorcamiento” político, es que esta misma maquinaria continúe con su labor y persiga cualquier acto de corrupción relacionado con Medina Mora y su familia, pues para desgracia del ex ministro, su actuar a través de los años fue el pretexto perfecto del presidente para sacarlo de la jugada y así poder justificar con todas las pruebas, un lugar dentro de la Suprema Corte.

En lo personal, puedo catalogar todo esto como una demostración más de poder del presidente Andrés Manuel López Obrador, que hace hasta lo imposible por dejar en claro que el Poder Judicial, no es contra peso y que puede servirle a placer. El poder judicial es un club de amigos para aquél que ocupe el cargo máximo de la nación. Y con las recientes declaraciones del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, que dejan en claro que el titular del ejecutivo no interfiere en las decisiones de tan respetable institución, se limpia el camino para que Andrés Manuel, con plena tranquilidad, proponga a alguien de su máxima confianza y que le permita tener un control dentro de la Suprema Corte.

Habrá que esperar en qué culmina este enredo, y ojalá, el lema anti-corrupción sea ejecutado al pie de la letra.

No olviden dejar sus comentarios y opiniones. ¡Hasta la próxima!

Autor: Raúl Aja

Facultad de Derecho. UNAM. Cuadro en formación. Sígueme en mis redes Twitter: @RalAja_PRI Instagram: @ralaja_pri Facebook: Raúl Aja

2 thoughts

  1. Es curioso ver que en si mismo siempre se ha ligado el poder ejecutivo con los otros dos órganos en un sentido de superioridad del primero y seudo-caudillismo, digamos que la dictadura del PRI se acabó desde inicios del siglo, pero no por eso la de la investudura, irónico que por este preciso problema del presidente todopoderoso se formulaba la idea de un partido político que catalizara las intenciones empoderadas en el puesto, no hemos aprendido mucho de la historia, buen artículo compañero, muy relevante

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