Los Sergio Goyri de la política

Los integrantes de la oposición se parecen a Sergio Goyri: Intrascendentes y olvidados, que sólo destacan por el absoluto rechazo que generan.

Las cosas han cambiado y nadie lo puede negar. Pareciera que Andrés Manuel López Obrador encabeza un gobierno desde hace 3 años o más, daría la impresión que los cambios acontecimientos recientemente obedecen a largos y sinuosos caminos recorridos a través de complicadas negociaciones políticas, incluso se podría hablar del «viejo régimen» como algo perteneciente al siglo pasado, pero no es así.

Algunos índices de popularidad manejan que la aceptación del Presidente Obrador llega a tocar el 90% a pesar de los difíciles momentos con los que ha tenido que lidiar (el combate a los huachicoleros con lo que el abasto de gasolina se vio amenazado y la tragedia en Hidalgo producto de una toma clandestina).

De esta manera, la llamada Cuarta Transformación avanza, a veces con tropiezos (grandes o pequeños dependiendo la perspectiva) que lejos de restarle apoyo, pareciera un motivo más para que la base del obradorismo se haga presente, especialmente, en las redes sociales las cuales se han convertido en un verdadero campo de batalla.

Hace unos meses, la oposición (enclenque, derrotada y limitada) pretendió hacer del tema del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, su bandera política: Fracasó absolutamente. Una marcha (o intento de ella) con escasos seguidores, intentó hacerle ver al presidente que ellos serían el contrapeso de su gobierno y por ende de sus decisiones pero sólo generó rechazo entre los sectores más agraviados del país que vieron en ellos a la clase poderosa y enriquecida de México que durante años gozaron de privilegios y ahora tenían que acatar las decisiones de la mayoría, las decisiones del pueblo.

Después vino el tema de los salarios en el Poder Judicial. Nuevamente, la frágil oposición trató de tomar partido de ello, defendiendo los exagerados sueldos argumentado que se trataba de un intento por parte del gobierno federal por controlar a los demás poderes. Esta «lucha» no tuvo un resultado diferente a la anterior. La mayoría de las personas vio con absoluto rechazo que la «oposición» defendiera los faraónicos sueldos que obtienen los encargados de impartir justicia en México, pues el clamor popular reclamaba que hacían todo menos eso.

Finalmente, el tema del combate al huachicol se convirtió en el tema central de la agenda nacional. Desde advertir que este combate llevaría al desabasto total de gasolina en el país hasta el esparcimiento del pánico mediante «fake news» en redes sociales, fueron parte de la base fundamentales de una oposición desesperada por atención. Personajes como Enrique Alfaro aprovecharon la oportunidad para hacerse notar y atraer a los medios. Poco les duró el gusto pues la persecución de huachicoleros (aún con cuentas pendientes) terminó por darle un repunte al apoyo mostrado hacia López Obrador.

En días pasados, León Sotomayor escribió, en este mismo espacio acerca de la clasista e insultante «carta de despedida» emitida por Aristóteles Núñez . En su columna, León describe los tweets de Núñez con las siguientes palabras:

Tiene la mentalidad de que la vida exitosa sólo se logra gracias a la actitud y la voluntad de uno mismo, la misma mentalidad de los libros basura de autoayuda. Al señor le hace falta un poco más de visión crítica de la realidad que vive México, si el país no crece económicamente, no es por la ignorancia de la población sino por los círculos de élite que se aferraron durante décadas a mantener el poder económico y político en unas cuantas manos.

Esta descripción encaja perfectamente en el perfil de personajes como Felipe Calderón, quien anda en plena campaña para que alguien despistado se inscriba en su partido político, o Javier Lozano, golpeador político por excelencia a quien actualmente ni el PRI ni el PAN lo quieren.

¿Hacia dónde va la oposición? ¿Quién será el contrapeso del Presidente? Todo parece indicar que la luna de miel entre Morena (López Obrador) y electador todavía no tendrá fin pues todo apunta a que las próximas gubernaturas a disputar también se quedarán en el partido del tabasqueño.

Por todo lo anterior dicho, esta columna lleva tal nombre pues lo dicho por Sergio Goyri sobre la actriz Yalitza Aparicio no dista mucho del pensar de la mayoría que se autonombra «oposición». Para ellos, los votantes de López Obrador son «pinches indios», son ignorantes, pobres porque quieren y resentidos sociales. Su opinión no cuenta porque no proviene de un egresado de alguna universidad en el extranjero o su nombre no es antecedido por la palabra licenciado o doctor. Para la oposición los tiempos no han cambiado y creen fervientemente que el discurso de odio servirá para recuperar el trono perdido. Tristemente para ellos, pasarán muchos antes de que eso suceda… si es que llega a suceder.

 

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