Arrebato de Derechos

México actualmente ocupa el quinto lugar en la industria de la subcontratación en América Latina, diversos estudios demuestran que el valor en el mercado haciende a más de 1,400 millones de dólares anuales. De hecho un reciente diagnóstico elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indicó que en México una quinta parte de los trabajadores labora bajo el esquema de outsourcing. Incluso algunos estudios hablan de que en México hay entre 2.4 y 4 millones de trabajadores bajo dicho esquema, llegando a representar un valor en el mercado de cerca de 700 millones de dólares.

Esta figura jurídica laboral encuentra su sustento en el la Ley Federal del Trabajo del artículo 12 al 15, se muestra a continuación el artículo 15-a:

Artículo 15-A. El trabajo en régimen de subcontratación es aquel por medio del cual un patrón denominado contratista ejecuta obras o presta servicios con sus trabajadores bajo su dependencia, a favor de un contratante, persona física o moral, la cual fija las tareas del contratista y lo supervisa en el desarrollo de los servicios o la ejecución de las obras contratadas.

Este tipo de trabajo, deberá cumplir con las siguientes condiciones:

  1. a) No podrá abarcar la totalidad de las actividades, iguales o similares en su totalidad, que se desarrollen en el centro de trabajo.
  2. b) Deberá justificarse por su carácter especializado.
  3. c) No podrá comprender tareas iguales o similares a las que realizan el resto de los trabajadores al servicio del contratante.

De no cumplirse con todas estas condiciones, el contratante se considerará patrón para todos los efectos de esta Ley, incluyendo las obligaciones en materia de seguridad social.

El outsourcing, subcontratación o también llamada externalización de procesos de negocios, es una figura jurídica laboral que en teoría tiene por objetivo mejorar el mecanismo de contratación, facilitándole al patrón la selección de sus empleados, su actualización, la reducción de costos de manera significativa, ahorro de tiempo, un menor margen de error, aumento de compatibilidad y atender nuevas necesidades de los consumidores. Tal ha sido el auge, que del 2004 al 2014 se incrementó esta práctica en un 48% según estudios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y estudios de Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) demuestran que en el año 2017, el 20% de las contrataciones fueron elaborados por terceros.

Hasta ahora todo suena bien, se aprecia un mecanismo eficiente, práctico y confiable, pero solo hemos visto los puntos positivos que presentan las empresas, el patrón y los inversionistas. Es turno de que analicemos los errores de esta figura jurídica laboral que lejos de fomentar mercados más competitivos, nos arroja trabajadores más vulnerables y explotados. Igualmente podemos encontrar la creación de sindicatos blancos, los cuales ganan ese nombre debido a que es un sindicato que no se basa en una fuerza obrera sino en el sometimiento del patrón a los trabajadores.

Se hace llamar “outsourcing malo” aquel que reduce o afecta los derechos de los trabajadores y es contrario a un correcto pago de los impuestos. Es además una figura que no garantiza de ninguna manera la adecuada protección del trabajador. Este es un efecto que distinguidos investigadores han ligado fuertemente a la globalización.

Uno de los artículos que lamentablemente se dejan de cumplir en muchos de los casos de outsourcing es el 14 de la Ley Federal del Trabajador el cual indica:

Artículo 14. Las personas que utilicen intermediarios para la contratación de trabajadores serán responsables de las obligaciones que deriven de esta Ley y de los servicios prestados.

Los trabajadores tendrán los derechos siguientes: I. Prestarán sus servicios en las mismas condiciones de trabajo y tendrán los mismos derechos que correspondan a los trabajadores que ejecuten trabajos similares en la empresa o establecimiento; y II. Los intermediarios no podrán recibir ninguna retribución o comisión con cargo a los salarios de los trabajadores.

Lo que en realidad ocurre en muchas empresas es que los patrones obligan a los trabajadores a firmar un salario inferior en sus contratos, convenciéndolos que el resto de lo pactado se encontrará en un contrato verbal (carente de legalidad), y será pagado mediante bonos, tarjetas de puntos o incluso en efectivo. Los patrones hacen lo mencionado con el objetivo de que dicha empresa deba pagar menos impuestos al Estado, llegándose a ahorrar miles o millones de pesos al año. Puede parecer poco trascendente pero la realidad es que además de que el Estado tendrá perdidas millonarias por las múltiples empresas que realizan dicha actividad ilícita, el trabajador se verá contra la dura consecuencia de ver reducidas considerablemente las prestaciones de ley a las que puede acceder (si es que no le quitan también el acceso).

Finalmente esta es una de las muchas figuras que se presentan en empresas privadas del país, de forma breve menciono que en el gobierno se maneja una figura similar llamada “honorarios”, que lejos de garantizar seguridad laboral al trabajador, le resta todos los derechos laborales, dejándolo sin la oportunidad de aspirar a ellos, ya que en muchas instituciones del país una maniobra que se suele utilizar es que cada trimestre o bimestre se corta la continuidad del contrato, debido a que no se firma por el mes completo sino la terminación del contrato es dos o tres días antes de que finalice el mes, esto con la intención que el trabajador no pueda permanecer legalmente el año completo en ninguna institución y de esta forma nunca pueda exigir derechos laborales.

Después de esto es cuando me pregunto si en verdad el competir económicamente con las potencias mundiales (o más bien subordinarse a ellas) tiene tanto valor como para seguir dejando a tantos trabajadores con tan pocos derechos laborales.

“El obrero moderno, por el contrario, lejos de elevarse con el progreso de la industria, se hunde cada vez más por debajo de las condiciones de su propia clase. El obrero se convierte en indigente y la indigencia crece más rápidamente todavía que la población y la riqueza.” -Karl Marx

1 Comentario

  1. Excelente escrito. Yo sufrí ese tipo de contratación. Me pagaban 10000 al mes por un trabajo que anteriormente ganaba 30000 en una institución gubernamental. Mi sueldo nominal era poco más del mínimo y el restante era catalogado como el rubro «otros», por lo que coticé al IMSS con un sueldo sumamente bajo. Además los que estábamos bajo ese régimen éramos vistos por los de base y sindicalizados como ajenos. Al darnos contratos cada mes no sentíamos pertenencia porque a veces nos dejaban de contratar uno o dos meses. Ojalá se extinga ese modo de contratación.

Deja un comentario