Pena de Muerte

La Pena de Muerte fungió como una de las medidas por excelencia de las instituciones inquisitorias. En las que el salvajismo palpitaba ferozmente en muchas mentes, víctimas de la ignorancia y fanáticas de la represión social. Dicha pena como su nombre lo indica consiste en otorgarle al Estado la facultad de asesinar aquellas personas que considere violadoras de sus leyes o en ocasiones amenazas a sus figuras de autoridad.

En México desde hace más de 9 años el Partido Verde Ecologista Mexicano ha impulsado con gran insistencia, la integración en el territorio nacional de la pena de muerte. Utilizando dicho discurso más que como una propuesta con solides jurídica y respaldo social (incluso presentando anti-constitucionalidad en el articulo 22), como una bandera de distinción para evitar pasar desapercibidos. Y se ha servido del terror emergente de la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto que ha dejado cerca de 174 mil 652 muertos según estimaciones del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La piedra angular para ir en contra de dicha iniciativa es el respeto a los Derechos Humanos, mismos que se fortalecieron y aceptaron a nivel mundial una vez vista la capacidad auto-destructiva del ser humano en la primera y segunda guerra mundial. Mismos tratados que México acepta y firma. Y en ellos se presenta como derecho fundamental el Derecho a la Vida.

Lamentablemente al día de hoy contamos con la “LEY GENERAL PARA PREVENIR Y SANCIONAR LOS DELITOS EN MATERIA DE SECUESTRO, REGLAMENTARIA DE LA FRACCIÓN XXI DEL ARTÍCULO 73 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS” publicada el 30 de noviembre del 2010. La cual ridículamente ostenta penas de hasta 140 años de prisión. Arrebatando con ferocidad el equilibrio que antes podía presumir el sistema penal mexicano. Ya que delitos que podrían ser vistos socialmente como más graves y de mayor peligro para la comunidad; como la trata de personas, el turismo sexual o el mismo homicidio. Se presentan con penas inferiores al delito de secuestro.

Encuentro adecuado indicar que actualmente gracias a asociaciones y fundaciones está comprobado que aun existiendo penas más altas, no baja el índice delictivo. Siendo este uno de los principales argumentos de los defensores de la iniciativa. Para mostrar un ejemplo “EL CONSEJO PARA LA LEY Y LOS DERECHOS HUMANOS A.C.” ante su noble preocupación, buscando el respeto de los derechos humanos ha realizado una investigación que nos indica que “durante el año 2013 se registraron 74 casos de secuestro cada 24 horas. En el 2014 la cifra se incrementó a 88 casos al día. Durante el 2018 esta cifra se incrementó a 174 casos al día en el territorio nacional.” Mostrando claramente que aun incrementando las penas no bajara el índice delictivo.

Incluso me atrevo a decir que este tipo de medidas empeoran la condición del país porque alimentarían la sed de venganza que pueda generarse en alguna víctima y pone en un peligro mortal a aquellas personas que sean acusadas de alguno de estos tres delitos injustificadamente. En México cuantos casos no han sido mal juzgados, con la consecuencia de personas cumpliendo años en prisión por un delito que no cometieron. La implementación de la pena de muerte traería consigo la posibilidad de que el Estado cometa homicidio a una persona inocente y carecer de las herramientas necesarias para restaurar el daño.

Debemos recordar que las prisiones no son únicamente centros de reclusión, sino también tienen un papel clave en la reinserción social (artículo 18 constitucional). En este segundo punto, como país tenemos graves fallas pero lo ideal es que las personas una vez que hayan cumplido su condena colaboren al desarrollo del país. Teniendo esta intención constitucional, carecería de fuerza una ley que pretenda tener recluida a una persona más de 100 años.

La respuesta a esta completa barbaridad, es que la única intención del partido es; Dirigir el enojo, frustración, rabia e incluso el miedo de las personas que han sido víctimas directas, indirectas u ofendidos (en caso de homicidio) hasta el punto de accionar su voto a favor de ellos. Logrando así la retención de votos necesarios para mantener su registro. No es extraño que la barbarie y los últimos aires de autoritarismo en México hagan presencia en este pequeño partido satélite del PRI.

Añado que si se desea verdaderamente disminuir los índices delictivos, además de que la sociedad vea cumplidas las penas, es tener una verdadera “Prevención del delito”, utilizando medidas como la colocación de cámaras de seguridad, alumbrado público, módulos de policía, botones de auxilio en zonas de alto índice delictivo y lo más importante, educación.

Es una lástima que un partido político mexicano, en pleno 2018 tenga propuestas tan mediocres y bárbaras que indudablemente atenten contra los Derechos Humanos.

La pena de muerte sólo se ha perpetuado por una especie de crimen legal.

-René de Chateaubriand

Autor: Alexis Ramírez

Co-Fundador y Director del Semanario Autónomo. Estudiante en la Facultad de Derecho, UNAM. Presente interés en temas sociales, políticos, jurídicos y económicos.

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