Descredito de un Sistema

Mucho se ha hablado sobre la bancarrota de México en los últimos días. Esto gracias a lo mencionado en un mitin de agradecimiento del presidente electo Andrés Manuel López Obrador en el cual dijo:

“Vamos a honrar nuestros compromisos y no le vamos a fallar al pueblo de México, posiblemente por las circunstancias, porque el país está atravesando en una situación económica y social muy difícil, posiblemente por la situación de bancarrota en que se encuentra el país no podamos cumplir todo lo que se está demandando, pero sí vamos a cumplir, que quede claro, todo, todo lo que ofrecimos en campaña”

Esta pequeña frase enloqueció a la comentrocracia Anti-AMLO que herida todavía por su propia incapacidad de entender el entorno político y social por el cual atraviesa el país, siguieron fabricando noticias amarillistas carentes de dirección. Estrategia que solo ha servido para el derrumbe acelerado de su credibilidad como periodistas. En esta ocasión más entusiasmados que antes con un objetivo principal, el cual fue acertar por primera vez después de tantos errores en campaña mencionaron: “AMLO no cumplirá sus compromisos”, “Ya está dando pasos hacia atrás”, “Va a perjudicar la inversión extranjera”, “Nos ha engañado a todos con sus promesas”.

Todo esto dejo en claro la facilidad con la que estos expertos en la manipulación de masas cambian la dirección de un discurso y lo utilizan para fabricar falsas percepciones de la realidad. Incluso llegó a asustar la posible afectación a la inversión extranjera, mismo que no sucedió ni sucedería. México tiene mucho que ofrecer a los empresarios extranjeros, los cuales ven que literalmente se está vendiendo el territorio, se facilitan concesiones y que además el salario mínimo es deplorable e insuficiente para los trabajadores.

Hoy a casi diez días de estas noticias sabemos que no tuvieron éxito.

Empezaré por citar el significado que no ofrece la Real Academia Española para conocer ¿Por qué fallaron nuevamente?

1. Quiebra de una empresa.

2. Ruina económica.

3. Hundimiento o descrédito de un sistema o doctrina.

Dirigiendo nuestra atención a las últimas dos definiciones, debido a que la primera no responde a la dirección del discurso original, ¿Podríamos estar ante una ruina económica o un Hundimiento o descrédito de un sistema o doctrina?

En primer lugar la ruina económica. Efectivamente el país ostenta números que son de preocupar, en el cual el 43.6% de mexicanos viven en una situación de pobreza y dentro de esa pobreza 53.4 millones se encuentran en pobreza extrema, quiere decir que no pueden cubrir siquiera el costo mínimo por alimentos según datos de Coneval. Más la deuda nacional que asciende a los 53 mil pesos por mexicano o 53% de PIB de acuerdo con el Banco Mundial, Cepal y el Fondo Monetario Internacional.

Para hablar del descrédito de nuestro sistema neoliberal nos basta con mirar los números del sexenio de Enrique Peña Nieto. La deuda creció de 10.3 puntos de 2012 a 17.6 puntos en 2017 lo cual asciende a 193 mil 981 millones de pesos. Sabemos claramente que el sistema actual del país ha servido únicamente para favorecer a las minorías. En un país donde el 80% de la riqueza esta en manos de solo un 10%.

Aún con estos números, que siguen sin representar la sitúacion en la que millones viven actualmente. Claro que no estamos en bancarrota en los términos exactos que define la economia internacional, porqué podemos pagar nuestras deudas externas, no estamos en conflicto con otros países y tenemos un gobierno estable, entre muchos otros factores. Pero enfocándonos en la microeconomía interna del país, efectivamente hay muchos desaciertos.

Igual no hay que cambiar el rumbo del discurso el cual iba dirigido a reconocer que existen muchas demandas individuales gracias a la enorme participación política de la sociedad en los últimos años y como tal, no pueden solucionarse todas en un país de más de 120 millones de habitantes, pero sí hizo alusión Andrés Manuel que sus propuestas de campaña se iban a cumplir en su totalidad.

Es claro que debemos cambiar nuestro sistema y debemos adoptar una doctrina que nos ofrezca estos principios básicos políticos e ideológicos para que este conjunto de ideas sirvan al desarrollo equitativo del país.

No tiene sentido decir que los hombres son iguales ante la ley, cuando es la ley mantenedora de su desigualdad.

-Ramiro de Maeztu

Autor: Alexis Ramírez

Co-Fundador y Director del Semanario Autónomo. Estudiante en la Facultad de Derecho, UNAM. Presente interés en temas sociales, políticos, jurídicos y económicos.

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