Un Día Como Hoy

Un día como hoy, hace un año… hace 33, ocurrió lo mismo. Viajemos la memoria a cuando no era un simple recuerdo. Simple bosquejo de un andar -sin saberlo- hacia el infierno.

Era un martes, recuerdo, caluroso e indiferente, como un día normal de conmemoración para alguien que está por aprender a apreciar la vida. Volvíamos del macro simulacro conmemorativo, mal representado por muchos que más que cobrar conciencia y aprender algunas reglas de comportamiento para cuando sean necesarias, aprendían tácticas para tener un poco más de tiempo para sí; inclusive no faltaba a quien el deseo de que ocurriera un siniestro parecido en el mismo día por mera coincidencia, se le hiciera algo hasta cierto punto divertido. Había que considerar un poco más los deseos.

En fin, volviamos a la cotidianeidad de un día escolar aparentemente intrascendente. Menos mal que las clases terminaban a la 1… De pronto, la tierra se sacude y viene a la cabeza una ola de pensamientos sobre lo que hace algunas horas te habían enseñado que deberías hacer… -si tan siquiera hubiera prestado atención- nada grave, no es la primera vez que tiembla, piensas. A un año entiendes que la indiferencia es la miseria más grande de la vida. La gente corre, los vidrios truenan y algunos mosaicos que cubren un auditorio formando un mural que es patrimonio de la humanidad, caen… ¿Que no estabas en el lugar más seguro en caso de sismos? De primera impresión todo cambia, la histeria se acerca y pronto entiendes que el día de conmemoración será conmemorativo.

Enciendes la radio pretendiendo informarte, tenías razón… La miseria de la vida ya no existe más para las víctimas inmediatas […] y las que faltan. La indiferencia se agota y la preocupación invade cada minuto el pensamiento. No hay comunicación, no sabes nada de nadie. La familia, los amigos, a los que amas… Desventajas de no tener una vida solitaria.

Las horas pasan, el tránsito paralizado te hacen caminar 13 km en una especie de éxodo masivo hasta la casa de una amiga que por azares del destino fue la única con quién pudiste comunicarte. En el trayecto aún no comprendes la magnitud… Llegas y las cortesías sobran, pues imaginas que ahorita todo mundo en casa se encuentra bien ¿cómo no estarlo?

Las horas pasan, entiendes la magnitud del día y de pronto la noticia ya no es el sismo, es la solidaridad de quienes teniendo todo asumen la desgracia, ayudan y recobran en la memoria al Otro, ese sin el cual no seríamos sociedad, no seríamos nada.

Días pasan y el fervor continua, la ayuda llega, el mundo se solidariza y pareciera que por un momento la pluralidad que hay en el país se puede entender como uno: México.

Pasan los días, semanas, meses… Las cosas cambian, vuelve a la normalidad la miseria de la vida, y sin saberlo, ahora formas parte de ella nuevamente.

Hoy volverá iniciar todo, a unos días, a unos meses, a un año… Habrá simulacro, memorias, relatos… Un día como hoy, pero de hace un año.

One thought

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s