Ser Oposición

¿Qué oposición merece México?
La existencia de los opuestos es lo que genera el equilibrio. ¿Pero esa premisa puede ser aplicada a la vida política de nuestro país? De principio podemos afirmar que sí, la existencia de los polos opuestos es lo que genera una estabilidad en el mundo fáctico. Si no existieran contrapesos estaríamos hablando claramente de una tiranía, en cualquiera de sus formas. Y si todos estuviéramos de acuerdo en lo mismo viviríamos en una hegemonía con poder total, lo cual es imposible en este siglo. También estamos de acuerdo que los grupos políticos existen para representar a círculos de la sociedad en específico. Sirven para ayudar al consenso, a la solución de conflictos y al desarrollo, buscando siempre el “Bien de la mayoría” sin dejar de defender a los suyos. La oposición es necesaria. Entonces, ¿por qué no tenemos todas las consecuencias derivadas de ese conflicto de intereses políticos.  Tendríamos que revisar la naturaleza de ambos bandos para poder entender el porqué no se cumple esta realidad.
Podemos afirmar que hubo un periodo de casi dos décadas de dominio de un mismo grupo, el denominado PRI-AN. Lo que eran dos partidos, que se supone representaban sectores distintos, terminaban uniéndose para sacar adelante lo que ellos decidían. Demostrando que la “Dictadura Perfecta” aún seguía viva. Al juntarse estos dos partidos se convirtieron en mayoría en todas las legislaturas del período 2000-2018 con excepción de la que está próxima a formarse. ¿Entonces por qué fingir? La opinión pública, la prensa internacional y EUA junto con Canada (para evitar la salida de nuestro país del TLCAN) exigían que México se convirtiera en una verdadera democracia. Entonces se dio el paso que necesitábamos, la famosa «transición». Pero el paso de los años nos demostró  que esa transición se dio únicamente en la ficción. Estos dos partidos evidenciaron tener dominio absoluto sobre el país, al igual que en los 70 años del Partido único. La democracia fue una máscara, una quimera.
Al regresar el PRI al gobierno en el año 2012, se creó lo que sería el Pacto por México. Una unión de los tres grandes partidos de aquel tiempo, PRI-PAN-PRD con el fin de sacar adelante las reformas estructurales de Peña Nieto. Esto significó la anulación inmediata de una oposición poderosa. El partido que era el bastión de la izquierda y que se comportaba como la piedra en el zapato, cedió al juego del PRI. Esto gracias a una hipotética presión pública de manchar su imagen por no “apoyar a México». Este fue un gran golpe para sus simpatizantes, que vieron en ese momento el comienzo de la caída del PRD que culminó con la coalición en el 2018 del llamado FRENTE PAN-PRD-MOV CUIDADANO. Alejandra Barrales no aprendió del error de Jesús Zambrano y le dio el tiro de gracia a su partido. El PRD pudo haber traicionado sus ideales pero la gente de izquierda no, nunca se sintió identificada con Ricardo Anaya y fue la razón del castigo en las urnas de esta elección. La verdadera oposición se quedó por un sexenio en minoría, con fuerza tal vez popular pero la legal era prácticamente nula. Había regresado el poder absoluto.
La ficción generada durante estos últimos 18 años sólo generó el hastío del pueblo. Creer que la gente les iba a seguir el jueguito fue el error más grande que pudieron cometer. Porque esto, junto con las redes sociales, le dio lugar al auge del fenómeno MORENA. La credibilidad de los tres partidos, que por décadas fueron los más fuertes, quedó después de la elección del 1 de Julio por los suelos. Lo demuestran los datos al ser esta la peor en la historia para esos partidos y eso junto con el ensordecedor triunfo de AMLO, demuestran su total fracaso. Lo que demostró que México necesita más que nunca una oposición con ética.
Debemos de dejar de actuar como se ha hecho estos últimos 18 años, con una simulación. De nada nos sirve una oposición que finja ser, que finja tener valores, que finja tener principios, si se demostró en la realidad que nunca lo fueron ni tuvieron. Han pasado casi dos meses después de la elección y parece ser que quieren seguir comportándose de la misma manera que lo han hecho estos sexenios, y algo les puedo advertir, si siguen así sólo se van a hundir más. Es simple lógica, se comportaron así durante 18 años y los números de esta elección demuestran la consecuencia de su actuar, el fracaso. Por lo tanto deben de buscar comportarse de otra forma. Los partidos viejos deben aprender de la derrota y volver a fundarse, volver a trabajar en sus principios y actuar lo que predican. Sus antiguas prácticas han quedado obsoletas y no hay lugar en el nuevo régimen para ellas. Si quieren sobrevivir en los nuevos tiempos que se avecinan tienen que volver a lo básico. Ya basta de actuar por intereses individuales y privilegios. Basta de usar prejuicios como argumentos, basta de usar periodismo amarillista, basta de utilizar a los medios como herramienta de manipulación masiva, basta de “intelectuales porriles”, basta de simulación. México merece una oposición digna que represente ideas, que represente ideales, que represente propuestas concretas, sobre todo que busqué siempre la pluralidad y la honestidad.

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