Políticamente correcto

– Hemos pasado por esto antes.

– ¿Qué las ideas se agoten o la fácil expresión de ellas se nuble? Ya lo creo. Nada nuevo. Pero más que eso, ha sido un mes un poco alterado para escribir.

-Más bien, para aclarar la mente, ¿No lo crees? Entre giros piramidales de poder, noticias intrascendentes ante la sombra de eventos deportivos, y otras tantas que han logrado afianzarse en el día a día que solo hablan del mismo y de lo mismo; nostalgia sub colectiva por el futuro de quien aún no es más que virtualmente todo.

-¿Qué esperabas? Nuestras prometedoras vidas están llenas de promesas vacías. Vivimos en algo que no vemos, una especie de ficción, abstracciones de realidad para justificar el ímpetu con el que se juzgan las acciones ajenas, el día a día; el presente que pretende un futuro.

-Una ficción real, ¿A eso refieres?

– Es algo más complejo, una ficción políticamente correcta. Alabar y satanizar lo que la mayoría diga, o sea, lo que no hacen ellos. He de ahí que Trump es visto como el mayor peligro a la idea siempre repartida, nunca realizada de los derechos y las libertades. ¡Niños en jaulas! Pobres de ellos, sin nada más que la esperanza, siempre compañera del viajero, del rehén… de todos; ¿Qué será de ellos? Ellos que han huido y sin consciencia alguna se les regresa al inicio del viaje, al sufrimiento. Es inmoral y rompe el corazón.

-Sentimentalismo afín, ¿Qué no has visitado un orfanato? Cualesquiera que este sea, al menos los primeros tienen esperanza y un Estado que -de una u otra forma- les proporciona atención. En México, de los casi 45 millones de menores, 400 000 carecen de tutela, y en cifras muy pobres, 80000 sobreviven en las calles. Es Inmoral y rompe el corazón. Peor aún, son olvidados. Olvido, palabra suficiente para describirlo todo.

– Hasta tú los olvidaste. En fin, no es momento de reproches.

– Las verdades que todos tratamos de ocultar, son mucho más claras cuando no son de nuestra vida […]

– […] Cuando no nos enfrentamos a la culpa.

– Viajando hacia el vacío nos perdemos entre sí, pero lo encontramos todo.

– Encontramos mujeres asediadas hasta la muerte por su propia sociedad intolerante que practica lo que condena. Condena la violencia mientras la cultiva con una cultura individualista que excluye otro tipo de entendimiento que no sea la hipocresía. Si bien es cierto que se dice que “vamos ganando la guerra cuando nuestra gente no es la que muere”, precisamente, es porque abstraes del problema hasta que te sucede, hasta entonces, entendiendo lo que antes era obsoleto, se llora por justicia.

– ¿Por ese viejo concepto que aún no nos atrevemos a definir, pero sobre lo cual construimos todo? Más bien se llora por que no se entiende la realidad, estamos tan acostumbrados a la ficción porque ser parte del problema sería ser parte del todo, y ser parte del todo, sería renunciar a uno mismo. Ignorar para seguir, para seguir adelante, ese es el sentido.

– Me quedo con Schopenhauer: “De diez cosas que nos fastidian, nueve no lo harían si las comprendiéramos a partir de sus causas, reconociendo con ello su necesidad y su verdadera índole: pero esto nos pasaría mucho más a menudo si las convirtiéramos en objeto de la reflexión antes que del fervor o el disgusto.”

– En fin, preferimos discutir mentiras que explorar posibles relaciones, aunque su impropiedad las haga parecer descabelladas; pero anda y ve a vivir, que yo te sigo.

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