Contra el populismo

Aceptar las libertades democráticas es lo que no quieren los distintos tipos de poder. Aceptar a la izquierda como pueblo y no como otra cosa, es quizá, a lo que tanto le temen los empresarios y grupos de intereses compactos que manejan la política del país.

En el país hay más de 45 millones de personas en pobreza extrema, claro, siendo un poco optimistas, entre ellos, gente que no tiene un pedazo de pan, gente que muere de hambre. Son los eternamente pobres, los olvidados –a menos que haya campaña- por un modelo económico supuestamente favorecedor para todos, que los borra, los desaparece del pensamiento y al no permitir que nos acordemos de ellos, se legitima a si mismo: “Claro, el modelo sirve”. ¿Qué opinión tendríamos de este modelo si los incluimos? Uno que nadie puede explicar.

Y así pues, bajo esta ficción, los más poderosos empresarios del país se unen, emiten comunicados, recomendaciones… documentos sin sentido que pretenden explicar al país. Es necesario que sepan que el país es más complejo que todo aquello que se puede escribir. Es inexplicable, fantasioso, fascinante, irreal. Pretenden a través de todos estos papeles reducir la acción política a una simple ficción literaria, a una serie de factores y sentidos que pretenden comunicar.

Los del poder económico se unen, esos que se han enriquecido a costa del esfuerzo de la mayoría han hablado: “Seamos conscientes, ¡no al populismo!” Y el populismo no es más que aquella tendencia política que dice defender los intereses y aspiraciones del pueblo. Cuando alguien expresa una idea, tiene que ser producto de una convicción, la congruencia es la honradez intelectual

Queda claro con esto, que no refieren al populismo como tal, vaya, hacerlo así, implicaría arremeter contra el partido en el poder. Cuando ellos hablan de populismo, refieren, pues, a una persona. Se olvidan de la realidad, modifican conceptos, construyen mensajes amenazantes llenos de advertencias y prepotencia. Deben cesar.

México no necesita una transformación, tampoco necesita seguir por el camino de siempre -como ellos lo indican- hace falta reformarlo. Cuando se habla de populismo, es algo que pareciera tan lejano pero tan familiar. ¿Por qué será? El país ha sido gobernado después de la revolución por un mismo partido, con diferentes nombres, pero al fin y al cabo el mismo, ese partido que cada 6 años pronuncia que ha ganado México, como si se tratara de una competencia internacional. Populismo de antaño que considera que dicho partido es México. Es una vergüenza.

Hay que dejar claro que los problemas del país no se resuelven con más división. Basta ya de palabras, basta ya de abstracciones, hacen falta acciones concretas, acciones de memoria, acciones de cambio. Y si se pronuncian contra el populismo, que la memoria les indique, que precisamente contra él se ha luchado desde siempre.

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