La simulación de la democracia

No es un acto de congruencia, ni mucho menos de honestidad; la renuncia de Margarita Zavala a la candidatura por la Presidencia de la República no obedece a principios democráticos sino a intereses políticos de la misma cúpula que lleva años gobernando el país.

¿Era relevante la candidatura de Margarita Zavala dentro de la contienda presidencial? Contundentemente no. Aunque algunos se han esmerado por mencionar que hace tiempo “ella era la candidata mejor posicionada” o “la única que había estado por encima de Andrés Manuel López Obrador”, lo cierto es que, a menos de dos meses de la elección, la esposa de Felipe Calderón no lograba superar el 5% de las preferencias.

El caso de Margarita puede compararse con el de Armando Ríos Piter quien, siendo totalmente irrelevante para el electorado mexicano, decidió unirse al equipo de José Antonio Meade.

¿A quién beneficia esta decisión? Difícil de asegurar. La salida de Zavala del PAN lo único que generó fue la fractura del partido quien, a diferencia del Partido Revolucionario Institucional, no ha logrado consolidar la lealtad de sus militantes, en especial de quienes buscan un cargo público. Luce complicado que, hasta la fecha de la publicación de esta columna, el grupo Calderonista logre unificar fuerzas con el Frente, constituido principalmente por Acción Nacional y lo que queda del PRD.

La otra posibilidad es la incorporación del equipo de Zavala a la candidatura de José Antonio Meade; el muy lejano tercer lugar de las encuestas se encuentra rezagado y estancado. Por primera vez en la historia, superando incluso el caso de Roberto Madrazo en 2006, el partido de las instituciones ha agotado casi toda su maquinaria propagandística sin resultado alguno. Ni el apoyo gubernamental, ni la guerra sucia, ni la presión de los empresarios han logrado arrebatar aunque sea medio punto a Andrés Manuel López Obrador quien, hasta la fecha, luce fuerte y sólido con una ventaja que, en algunas encuestas, llega a rebasar los 20 puntos.

Ante este hecho, Ricardo Anaya tuvo algunas palabras para Margarita Zavala a quien calificó como una mujer valiente y de principios. Sus aportaciones al país, y en particular a esta contienda electoral, han sido muy valiosas. Por su parte, Meade en un claro tono de invitación, dijo que era “admirable la lucha y congruencia de Zavala además agregó que en su proyecto “eran bienvenidos quienes están a favor de las libertades, la dignidad humana, el bien común y el Estado de Derecho”.

¿Qué buscan ambos candidatos? ¿Cuál es el verdadero propósito de ambos mensajes? ¿Realmente es fundamental el apoyo del grupo Calderonista para sus respectivos proyectos de nación? El panorama político en este aspecto luce complicado. En días pasados, en el programa de Tercer Grado, Zavala aseguró que por el momento no se sumaría a ningún candidato para “darle libertad al electorado” para “no polarizar más la elección”. Lo anterior es una clara muestra de que ni los integrantes de la elite del poder ha logrado ponerse de acuerdo respecto a la candidatura a la cual apoyarán para cerrar filas y competir contra Andrés Manuel.

Sorprende que durante la emisión del ya mencionado programa, alguna voces se alzaron para destacar “la congruencia, la honestidad y el compromiso con la democracia” de Margarita Zavala. Increible el grado de cinismo pues basta con recordar las irregularidades que surgieron en el proceso de recolección de firmas por parte de la esposa de Calderón; además el INE, en un acto impunidad absoluta, le otorgó la mal llamada candidatura independiente.

La periodista Sanjuana Martinez escribió en su cuenta de Twitter: “Para quienes hoy victimizan a Margarita Zavala, les recuerdo leer su negro historial en “La Señora Calderón”. Ella no es una víctima inocente de la democracia, es cómplice de la descomposición del sistema político”.

Me parece relevante retomar la última frase pues describe la perfección el papel que ha jugado Margarita Zavala en los últimos años. Si bien no se puede negar que Ricardo Anaya secuestró al PAN y con ello impidió que se realizara una elección limpia dentro del partido blanquiazul no se debe omitir que Zavala pertenece a un grupo de élite, empresarial y político, que durante los últimos años, ha gobernado México y que lo ha sumido en una crisis política, social y económica.

Su idea de continuar la sanguinaria guerra contra el narcotráfico implementada por Calderón y sus episodios de homofobia terminaron por “hundir más” (si es que puede aplicar el término aquí) una candidatura que no tenía rumbo ni fundamento. Su renuncia sólo significó el punto final al fallido intento de Felipe Calderón de regresar a Los Pinos.

Debe quedar claro que la salida de la contienda por parte de Margarita Zavala no obedece a un principio de congruencia política; es un ejemplo claro de la descomposición del sistema bipartidario en México que no ha logrado encontrar salida a la severa crisis que atraviesa. Así como Meade, la renuncia de Zavala sólo fue el final de la crónica de una derrota anunciada.

Autor: Yas a Secas

Mexicano y zurdo. Política e historia como pasiones. Correctactamente incorrecto. Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Creyente de nacimiento, hereje por convicción.

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