La Gran Ilusión. Parte I

Es recurrente escuchar que la polarización que vive el país se la debemos a un solo hombre. Que esta tensión social que se respira a diario tiene una sola fuente, lo que quiere decir que brota de un mismo lugar. En boca de muchos se escucha como un eco, que se repica en el valle, que López Obrador es la causa de la división entre los mexicanos. Muchas veces el origen de este eco son periodistas, intelectuales, opinólogos y políticos con gran alcance en medios de comunicación. Pero, ¿qué tan cierto es esto?

¿Cuál sería la razón principal porque López Obrador dividiría al país? La primer respuesta tiene que ver con la denuncia pública de la existencia de la Mafia del Poder. En todas las sociedades de la historia de la humanidad han existido grupos élites que dominan las decisiones que afectarán a los gobernados. Es ingenuo creer que  México sería la excepción a esa ley histórica. Esta oligarquía necesita de una superestructura para mantener su poder. Por ello tienen a su disposición una gran gama de herramientas para perpetuarse como gobernantes; la ley, las instituciones, los medios de comunicación, la coersión, etc.

Si buscamos el origen de los ataques hacia López Obrador nos damos cuenta que no vienen de sus contrincantes en línea sino de más arriba; expresidentes, medios de comunicación, grupos de empresariales, instituciones electorales, todos estos pertenecientes al mismo grupo de élite al que se refiere Obrador.  Esto es una reacción natural por parte de ese grupo pues la política se basa en la búsqueda y la apropiación del poder. Es importante señalar que este clan mantiene el poder gracias a las herramientas que hablábamos anteriormente. Pero una en particular, siempre aliado del poder, se ha estado viniendo abajo gracias a las nuevas tecnologías. Estamos hablando de los medios de comunicación.

No es ninguna novedad hablar sobre la enorme influencia que generan los medios de comunicación y la publicidad en la población. Los organismos poderosos buscan la aprobación de los gobernados a través de la santificación de intelectuales, periodísticas, artistas, con el fin de que éstos validen su trabajo gubernamental. Lo ha hecho la iglesia, los Estados socialistas, los totalitarios y los actuales no son la excepción. En México sucedió con Octavio Paz. Premio Nobel defensor del régimen que quisieron hacerlo ver como un intelectual  “crítico” al gobierno pero que al final validaba todas las acciones de los gobiernos priistas. Lo hacen ahora con Krauze y están volteando a ver a los llamados influencers de internet. Que tienen, a diferencia de los libros de Krauze, una audiencia de miles y miles de personas.

Los medios de comunicación actúan a través de eslabones que son los periodistas, columnistas, especialistas. Pero muchas veces confunden su labor periodística con una labor de predicadores. Que es la de imponer verdades. Esto funcionaba muy bien cuando la gente no tenía voz, cuando no tenía herramientas para ejercer la crítica inmediata. Antes sólo se recibía la información y no se podía contestar. Las nuevas tecnologías ayudaron a romper ese esquema y nos dan la oportunidad de dialogar (aunque muchas veces no se hace), cuestionar y refutar ideas. Al romper este esquema, a muchas de esas eminencias mediáticas, acostumbradas al mudo pasado, no les gustó mucho el trato. Pues es demasiado común escuchar la palabra “intolerante” por parte de estos sujetos, que creen que no deben ser cuestionados por el simple hecho de ser famosos. Žižek dijo que debemos estar en la defensa de la intolerancia cuando los grandes sistemas echan a andar sus estructuras de manipulación y creo que está en lo correcto.

¿Dónde nace la confrontación? Nace de esa misma imposición de ideas, de la imposición de mentiras e ilusiones que generan los grandes medios contra la verdad y los hechos. Vivimos día a día entre la manipulación y la realidad. Ahí es donde la verdadera intolerancia debe de entrar. La intolerancia hacia la manipulación, hacia la imposición, a la mentira.

Uno de los ejemplos más claros fue el despido de Ricardo Alemán. Varios comunicadores han querido hacer creer que es un acto de censura por parte de MORENA. Ciro Gómez Leyva defendió el acto de Alemán. Callo de Hacha, que en esta semana fue revelado cómo se hizo millonario gracias al gobierno de EPN, salió a decir que AMLO no lo callará. El mismo Alemán intentó atribuirle su despido a Julio Astillero y a MORENA. Han intentado crear un montaje y agregar un argumento más a la ilusión de que Andrés Manual nos convertirá en una dictadura al estilo Venezuela. Hoy Enrique Krauze busca influir con un tuit de un perfil con pocos seguidores, señalando que esa es la amenaza totalitaria que representan los partidarios de López Obrador. Es claro que hay un intento por generar un ambiente de tensión, pero no por parte de López Obrador, sino por los personajes que le sirven al gobierno en su lucha por mantener el poder.

Existe sí, una campaña de odio hacia Obrador. Una que carece de argumentas y está viva gracias a los prejuicios generados a través de estos personajes que dominan en los medios de comunicación y en las redes sociales. Me hace recordar a 1984 de Orwell. Los minutos de odio, un odio irracional, infundado que se evocaba con la sola imagen de Goldstein, un revolucionario que busca derrocar al gobierno totalitario del partido, lidereado por el Gran Hermano. Sin lugar a dudas Ciro, Callo y Alemán buscan reescribir la historia como la hacia el Ministerio de la Verdad en esa sociedad distópica. México se ha convertido en ese mundo al que tanto miedo le tenía a Orwell.

La polarización en México no es culpa de un solo hombre. Es causa de la mentiras, de las ilusiones y de la desmonopolización de la información. Los medios de comunicación se están desmantelando y se está repartiendo su poder entre la gente común. Ojo, no por ser común tiene menos mérito que un intelectual financiado con el gobierno. La división no se debe a un conflicto ideológico o partidario sino a un conflicto de principios. ¿Seguir con la mentira o enfrentarla con la verdad? ¿Dejarse manipular o ser un intolerante a la imposición?

Mayo- 2018

Autor: León A. Sotomayor

Escritor | Facultad de Derecho UNAM | Autor del Semanario Revueltas

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